Vuelo nocturno.

martes, 12 de julio de 2011

Accidente

   Alma cumple diez años, está contenta, Esperanza a ahorrado para poder comprarle el vestido que desea desde hace mucho tiempo. Su hermano Seymus también tiene que venir, no sin razón él y la hermana mayor son mellizos.
   Seymus comenta esto y lo de más allá, su melliza asiente y le sonríe, de su mano está Alma.  Ella contempla a los dos hermanos casi idénticos y se contempla en los escaparates y se da cuenta lo diferente que es.
   Los dos muestran un cabello rojizo, ella espeso y largo, él corto y en punta. Los dos son un poco pecosos y como la pequeña tienen idénticos ojos grises. En cambio ella, tiene el pelo oscuro como la noche y blanca piel como la porcelana y sin ninguna peca.
   Los tres son felices y como dijeron anteriormente en el parque las chicas, para siempre. Sonríen. Alma aprieta un poco la mano de Esperanza y le sonríe.
   Pasan delante de una tienda de mascotas, un pequeño cachorro ladra energéticamente en el escaparate.
   -Espe, por favor, quiero ese perrito, porfii.-y pone la cara que sabe que convencerá a su hermana.
   -Bueno, creo que mamá no le molestará, pero tendrás que renunciar el vestido.-mirando interrogante a su hermano, este asiente y entran los tres en la tienda.-Por favor me pueden dar una correa y el perrito que está en el escaparate.-le ordena al dependiente, un joven de pelo azul.
   -Claro.-contesta y se escabulle entre los hermanos, recogiendo a su paso una correa grisácea, abre la jaula de cristal y agarra al perro del pescuezo.
   Alma mira un poco apenada al perro, pobre lo debe estar pasando mal. Al contrario el perro al verse librado de las paredes de cristal ladra con más energía y se deja abrazar por la niña que le da varios besitos en el morro.
   Tras dar el dinero, los tres salen de la tienda que huele a pienso y a orina, y se encaminan hacia un parque. Alma, le pone la correa al animal y lo suelta en el suelo.
   -Lo voy a llamar Álmuse.-dijo en voz alta para que lo oyera sus hermanos mayores.-Al de Alma, Mus de Seymus y E de Esperanza. ¿Os gusta?
   -Un poquitín lioso, ¿no?-rió Seymus acariciando la frente de Alma. Esta arrugo la frente y pensó un poquito...
   -¿Esme? Es de Esperanza, M de AlMa y E de SEymus.
   -Qué bonito nombre, Alma.-la alabó Esperanza. Le dió un besito en la nariz. La niña rió, entonces el perro que estaba husmeando debajo del coche, salió pitando arrastrando a la niña que no tuvo más opción que seguirlo, acabaron en medio del tráfico. Cuando iba a reprender al perro un coche, rojo y desfrenado, va a alcanzarla, Alma sujeta bien al perro y cierra los ojos. Un golpe la despista, un frenazo, golpe sordo y silencio, después una voz que repite la misma palabra. Alma esta en suelo, arde y siente como algunas partes del cuerpo sangran.
   -Esperanza, Esperanza.-insiste la voz. La niña abre los ojos y contempla como varias personas salen de sus respectivos automóviles y se aseguran que Alma se encuentra bien, hasta una mujer la acoge en su regazo y la balancea para consolarla. Seymus está enloquecido, de la ambulancia sale siniestros personajes blancos que sujetan el cuerpo inerte de...Esperanza.
   -¡No!-chilla enloquecida Alma, y se desembaraza de la señora que intenta sujetarla.-¡No!-vuelve a chillar. Todavía con el perro en las manos, corre hacia la ambulancia y antes de que se cierren las puertas traseras entra ella y soltando al perro abraza el cuerpo magullado de su hermana. Lágrimas salen de sus ojos como pequeños cristalitos. Esperanza que tiene la boca tapaba con un sistema para poder respirar intenta sonreír a su hermana, después pierde el conocimiento.
   Alma recoge al cachorro que se a meado en un rincón de la furgoneta por el bamboleo de este. Al final paran y llegan al gran hospital de la ciudad. Un enfermero que ha estado presente en la escena le pasa el brazo por los hombros de la niña.
   -¿Te sabes el teléfono de cas?-pregunta. La niña lo mira sin mirar, y abre mucho los ojos, y pregunta.
   -Mi hermana me compró este perro señor. Ahorró mucho para comprar un vestido pero al final me compró este perro, en una tienda y...-balbucea.-Por eso no puede morir, ¿verdad?
   -No lo sé pequeña, ven te llevaremos a casa.
   Alma agarra a Esme con un brazo y con una mano agarra la mano del enfermero, en su estado de shock no se da cuenta de que hace dos segundos su hermana había expirado.

   Una tarde después del funeral, Alma rasga su vestido negro y formando una soga rodea el cuello de su mascota y lo cuelga en un árbol de su jardín.
   Alma mira sin compasión la muerte lenta de Esme.
   Sonríe, no es una sonrisa agradable.


1 comentario:

  1. ok ok ok esto es muy muy pero muy escalofriante, ciertamente me asusto, y la forma en que la contastes, estuvo perfecta pero si se imagina a ultima parte de beras q asusta..

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