Vuelo nocturno.

miércoles, 20 de julio de 2011

Cariño.

       El timbre de la primera hora, entra en el patio del instituto pero se encuentra una desagradable sorpresa: Estella y sus secuaces.
       Estella viste con unos ajustados vaqueros rosas junto con una vistosa camiseta fucsia. Su rostro normalmente inmaculado presenta un ojo morado y varios morados en la mejilla.
       Sonríe y espera a que Alma se le acerque. Entre sus amigos hay también chicos deseosos de demostrar que haría lo que fuera por ella.
       -Así que te has atrevido a venir al instituto después de lo que hicistes ayer.-Alma se quedó en silencio, solo miró fijamente a los ojos de Estella desafiante.-Bien, Marc.-Se adelantó del grupo un chico más bajito que Alma aunque parecía fuerte.Adelante.-sonrió seductora y a la vez con maldad.
       Alma se puso en guardia, y vigiló a Marc, luego este se abalanzó, un empujón por detrás la derribó al suelo. Era una de las amigas de Estella. Luego Marc, le propinó una patada en el estómago, otra le tiró varias piedras en el cuerpo produciendo varios rasguños que escocían... Estella disfrutaba de la pelea.
        Durante varios minutos, Alma ya no sentía el roce de las piedras, ni el duro zapato de Marc. Estaba subcosciente, entonces un tacto frío y a la vez cálido la sacó de su subcosciencia.
        -¿Queréis matarla o qué?-varias voces se quejaron. No me dejes, hubiera querido decir Alma.-Iros a clase, yo no voy.
        -Si no te conociera, Ángel, pensaría que te has enamorado de esa parda, pero sé que tu lado protector se dispara hasta con el más desagradable gusano.-era la voz de Estella.
        Ángel no contestó, cogió a su compañera caída en sus brazos y con gran esfuerzo intentó arrastrarla hasta la moto, aparcada cerca de ahí. Otro par de brazos agarró a Alma.
         -Gracias, Cepi.-era un chico, alto y musculoso, de anchas cejas y rostro de piedra. El capitán del equipo de fútbol.
         -De nada.-Ayudó a Ángel a subir a Alma en la moto delante de Ángel, para que este la pudiera sostener.-Hasta luego.-Cepi se internó en los territorios del instituto.
         Alma, se hundió en la oscuridad.

        -¡Alma! No te alejes de la orilla ¿vale?-la pequeña niña asintió con un gesto y empezó a chapotear en la agua salada de la playa. Esperanza y Seymus leían cartas de sus compañeros de clase en unas tumbonas de vivos colores, llevan en la costa, más de un mes. La madre tras echar un vistazo a su hija más pequeña se pone los auriculares y tras ello cierra los ojos y apoya su rostro en la almohada de la tumbona.
         La niña de oscuros cabellos que no para de apartárselo para ver lo que hay en el interior del agua, sonríe inocente y sin quererlo se tropieza con la arena, se echa a reír. Su hermana mayor aparta el papel que está leyendo y mira enternecida a Alma, luego se enfrasca de nuevo en la lectura de una nueva carta. Alma, agita sus manos y después es sorprendida por una gran ola que la cubre por completo, ni siquiera puede gritar, una cantidad de agua salada entra por su pequeña boca. Intenta nadar pero el agua la arrastra, da una voltereta, y se raspa con la arena. ¡Ay! hubiera querido quejarse.
          Entonces unas manos la saca del agua. Esperanza se ha asustado al no ver a su hermana pequeña, la abraza fuerte mientras que Alma tose.
          Todavía se podía ver la carta que Esperanza, que había tirado para sacar a Alma, flotando en el agua.

           Una mano acaricia su pelo, abre los ojos y los dirige hacia el rostro que la mira.
           Ángel.
           Está tumbada en una cama que no es suya y en una habitación desconocida para ella. Es pequeña, de paredes blancas, el suelo esta cubierto por una alfombra morada, una estantería esta cubierta de CDs, varias guitarras cuelgan de la pared. Hay un gigantesco reproductor de música, que parece que es imposible que quepa en ese pequeño espacio. 
           -¿Dónde estoy?-pregunta un poco aturdida. Nota que su cabeza está cubierta por una gasa, sus heridas tapadas con varias tiritas y su cuerpo limpio. Y está vestida con un amplio pijama, que le cabía el triple de grande.
           En mi habitación.-sonríe.-No te preocupes, mi madre es la que te ha lavado y vestido. Yo solamente te he curado las heridas.-al advertir que Alma miraba con desconfianza la ropa que llevaba puesta.
          -¿Tú madre?-intenta ubicarse.-¿Quién me sacó de todo ese embrollo?
          -Yo.
          Alma, nota de vez en cuando un sordo dolor en la frente, se toca. ¡Ay! piensa. Tiene un enorme bulto. Suspira cansada, y cierra los ojos. Tiene tanto sueño.
          Todavía puede notar como Ángel se despide con una beso en la frente.





    

2 comentarios:

  1. angel.. hasta el nombre parece dulce ... hace soñar.. :) lo adoro, y mas me gustan esos recuerdos, esperanza era una hermana adorable me ubiera gustado tener una asi... aunque adore a mi hermano de igual forma te hace pensar; y mas aun cuando tu hermana de verdad no te quiere...

    y para sacarte de la duda Robert materan es un señor que vive por mi casa, un señor muy mayor tiene 73 años y es un gran amigo una persona muy sabia, pero de ojos muy tristes adora la literatura al igual que a mi y es un completo soñador, no tengo abuelos pero el es como uno :) pero su alma esta triste y el dice que cuanod muera le dira a su amada que siempre la quizo :), espero que eso halla confortado tu duda

    besos

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  2. Me ha dado mucha rabia la forma en la que Estella se ha vengado de Alma... ha actuado como una verdadera cobarde. Qué asco me da! Pero Ángel... que mono xD En el capítulo anterior me he quedado con ganas de que se dieran un beso jaja
    Cada vez que Alma recuerda a su hermana me dan ganas de llorar. Es muy triste... Pero la historia me está gustando mucho, eh jaja

    Sigue pronto :) Besooos

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