Vuelo nocturno.

domingo, 10 de julio de 2011

Despertar oscuro.

   Todo negro, todo oscuro... abrí una pestaña y ¡Oh! una luz molesta.
   Dios, ¿qué hora será? Bueno de nuevo tarde. No pasa nada.
   La chica salió de las sábanas, algo manchadas de sangre. ¡Oh no! ¿Ayer también intenté quitarme la vida? ¿Qué dirá mi madre? Va paso, dirá lo mismo, ¿qué es esto? y yo contestaré: Es la regla mamá. Me mirará de nuevo y con asco. Paso.
   Se quita el viejo camisón marrón y se enfunda con una vaqueros claros y una camiseta negra. Su lema es: Lleva siempre algo oscuro, sino pensaran que estas contenta con el mundo... y yo... odio el mundo.
   En la cocina no hay nadie, los restos del desayuno todavía siguen ahí, sucios y asquerosos. Una nota está encima de su taza preferida: Recógelo todo antes de ir al instituto. Y como todas las mañanas, ella pasa de la nota, la arruga y la tira al suelo con el resto de las migas de las tostadas que sus padres toman antes de irse a trabajar. En fregadero se limpia las muñecas cortadas y las enjuaga bien, lo que faltaba ya, una infección. Y sonríe, pero es una sonrisa extraña, de esas que te dan escalofríos, de esas que tienes ganas de llorar, de esas que... te dan ganas de consolar.
    Recoge la mochila del suelo del salón desordenado como siempre y sale a la calle. La calle, abarrotada de gente. Gente ciega, que mira a la muchacha con burla, gente que tiene la mente en blanco, sin ilusiones, sin tiempo... gente gris, lo llama ella.
   Echa a andar por esa calle repleta de recuerdos, muchos desagradables, otros alegres y otros ni siquiera sucedieron. Estos son  los que mantienen en la memoria la chica. Una vez se imaginó que estaba con su hermana de nuevo, antes del accidente, allí en la cafetería Dulce que estaban charlando... aunque ella sabía que solo era imaginaciones, ella prefería vivir en la mentira que estar sufriendo en la verdad.
    Mira con detenimiento una estatua que esta en frente de su instituto, es de una hermosa mujer. Ella se imaginaba siempre que era su hermana, a la que nunca conoció bien y como todas las mañanas saludó:
   -Buenos días, Esperanza.-después echó a andar apresuradaemente, siempre que pasa por allí tiene ganas de llorar. Pero sus ojos, están secos, de haber llorado anteriormente mucho más. Además casi es casi inmune al dolor.
   Entra en la entrada ddel gran edificio donde pasa la mayor parte del tiempo, el conserje la mira con detenimiento, pero luego gira la cabeza. No pierde el tiempo preguntándole por qué ha llegado tarde: Porque me ha dado la gana.
   Interrumpe la clase, su profesor ni la mira, y se sienta lentamente en la silla del fondo junto a la ventana. Y piensa... largamente.
    Piensa donde está el valor de la vida.

2 comentarios:

  1. muy buen capitulo, algo depresivo pero me dejo con ganas de saber las razones...
    besos funny publica pronto

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  2. La vida de la chica es bastante triste o ella demasiado negativa a mi parecer. Todo parece muy complejo y espero que sigas actualizando para que todo se me vaya aclarando poco a poco jaja

    Besoos

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