Vuelo nocturno.

lunes, 25 de julio de 2011

Lágrimas de nube.

     Ángel pasaba tranquilamente montado en una gran moto negra por el asfalto de la carretera de la gran ciudad. Paró en un semáforo en rojo, apoyó los brazos en los manillares de su moto.
     En la acera de al lado, pasaba una chica de grandes ojos claros y un largo cabello castaño que estaba recogido en una larga trenza.
     -¡Eh! Anie.-llamó el chico tras reconocerla. Anie, tras un vistazo al conductor de la moto se acercó corriendo mientras decía.
     -Buenos días, Ángel. ¿Una vuelta en moto?-pestañeó seductora.
     -Sube.-Anie subió detrás de Ángel, y tras cojerse bien, sonrió.

     Alma, salió en aquellos instantes de la tienda que había justo en frente de la carretera, llevaba una bolsa llena de lápices de colores. Había decidido retornar sus dibujos y la fotografía.
     Cuando ya el semáforo estaba en verde, Alma lo vio, seguro, guapo y sonriente. Tras él, una hermosa chica de cabellos castaños y grandes ojos claros que sonreía maliciosa.
      Ángel...-musitó en silencio. La gran caja de metal llena de lápices de colores, repiqueteó en el suelo al caerse, varios de esos lápices se dispersaron por el suelo.
      La moto negra arrancó, perdiéndose en tre el humo y con ella todos los sentimientos que, los dos, habían cultivado.
      Ninguna lágrima cayó en su mejilla, ni siquiera un sentimiento pasó por sus ojos grises, tampoco se dio cuenta de que había empezado a llover.
      Se quedó allí, y, cuando se dio cuenta de su entorno, echó a andar hacia el cementerio. El único lugar donde le concedería consuelo, de un sentimiento que no entendía.

      -Mierda, está lloviendo.-gritó Ángel.
      -Gira a la izquierda y después todo recto, allí vivo yo, estoy sola en casa, si quieres nos quedamos hasta que deje de llover. ¿Vale?
      -De acuerdo.-giró y todo recto. Paró en un gran chalet. Anie, saltó de la moto con elegancia y esperó a que su acompañante hiciera lo mismo, tras ello le cogió de la mano, como si fuera lo más normal del mundo. Ángel se sorprendió pero se dejó. Entraron en la casa, dónde Anie le quitó el chaleco de cuero.
      -¿Te apetece tomar algo?-preguntó.
     -Esto...-sus ojos oscuros se quedaron prendados por los claros de ella. Se acercó y le pasó los brazos por la cintura.-Eres muy bella, ¿lo sabes?
     -Lo sé.-contestó, le rozó suavemente los labios con los suyos y esperó a que Ángel se lanzara. Ángel se quedó dividido, quería besarla, acariciar su cuerpo, pero a la vez pensaba en unos ojos tristes... ojos grises.
      Tristes, como la lluvia que empaba los altos árboles, tristes como las aburridas nubes lloronas.
       Alma.
      Suspiró y apartó los pensamientos hacia la oscura chica y besó con ansia los carnosos labios de Anie. Esta había ganado, sonrió. Se apretó más y la condujo hacia el sofá de cuéro del salón.
       Solo existía Anie. Anie, Anie...

      Alma, andaba toda mojada y llena de barro por las sinuosas calles de la gran ciudad.
      -Perdón.-una voz masculina se disculpó al empujar sin querer a la chica. Esta le dirigió una mirada helada.
       Era un hombre joven, de veinti pocos años, llevaba una camisa y tenía una sonrisa de chulo. Sus ojos oscuros la recordaban a otros similares y su pelo era negro y lo tenía desordenado.
       -Vete a la mierda.-le contestó Alma, de mal humor.
       -Lo siento guapa, fue sin querer.-dicho esto, sacó una tarjetita.-Toma, mi número por si me quieres denuciar.-rió y le guiñó el ojo.-O, si quieres una noche con compañía.-salió disparado hacia una moto negra que arrancó y desapareció entre el tráfico.
       -Pervertido.
       Alma tiró la tarjetita entre el agua de la ciudad y se alejó lentamente.
       En un día nublado, tarde o temprano sale el sol.
      
  

2 comentarios:

  1. Wow esta chica parece que no nacio para ser feliz... por lo menos de momento que triste :( que el cuerpo sea tan debil, el pobre corazoncito de alma dio un vuelco y la pobre esta tan acostumbrada a l dolor que ya es inmune a el... me da una tristeza

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  2. Vaya con Ángel, está claro que no pierde el tiempo. Y para rematar el día tenía que salir el gracioso de turno xD
    En serio, pobre Alma. En ocasiones me identifico mucho con ella. Todo ese dolor que no exterioriza, la pérdida de un ser querido que la acompaña, su pasión por dibujar y expresar lo que siente a base de lápices y forma de vestir, es algo que yo siempre he hecho y que todavía hago. Alma no parece un personaje, parece alguien real...

    Ya veremos que pasa de aquí en adelante. Espero que me quites la duda pronto jeje
    Besooos :)

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