Vuelo nocturno.

martes, 26 de julio de 2011

Odei

    Alma se recuperó tan rápido como había enfermado. No pasaron ni tres días cuando comenzó a comer con regularidad,  a pasear... Pero algo en su mirada había cambiado, la mirada dura y triste de un amor acabado que ella pensaba que existía. Ya no tenía ganas de luchar, apenas prestaba atención a lo que hacía. Ni siquiera cuando Estella la insultó al volver al instituto tras la enfermedad.
    -¿Qué tal en el infierno?-Alma, ni una mirada, nada, andó directa a su silla. Estella y sus amigas se quedaron bocabiertas aunque no tardaron en disimularlo.
     Anie, la miraba desafiante, Ángel con culpabilidad y Lune, con preocupación.
  
     Ni pintó ni fotografió, simplemente pasaba las horas estudiando hasta que el cansancio se hacia con el cuerpo de la chica.

     Fin de curso, verano y libertad. Largos días de calor y sol, grandes días de fiestas en la playa...
     -Creo que me han quedado dos.
     -¡No te quejes a mi cinco!
     Alma andaba por el pasillo de mármol blanco del instituto, mientras el bullicio se perdía a través de la puerta de la entrada. Ella se dirigió hacia la aula de música, acarició las paredes. Iba a entrar cuando los acordes de guitarra que conocía bien la hicieron detenerse para escuchar: And nothing else matters
      Sintió las primeras lágrimas florecer, sacudió la cabeza y se dio la vuelta, echó a correr.
      Salió, su sonrisa, su oscura  mirada.
      -¿Alma?-la chica se dio la vuelta, Ángel como no.-Fui detrás tuya al escuchar pasos que corrían.-sonrió.-sabía que eras tú.
      -Ya... Me tengo que ir.-se iba a dar la vuelta cuando sintió que él, la asía por la muñeca.
      -¿Qué te ocurre? ¿Por qué no me miras a los ojos? ¿Qué a ocurrido para qué no estés más que evitandome? ¿Qué te hecho?-miró a Alma exigiendo una respuesta, suplicante y a la vez intensa y cálidamente.
      Al fin, Alma alzó la mirada, era helada y fría, impasible.
      -¿Qué me va a pasar?- Apartó su muñeca.
      -¿Te vienes y comemos juntos? Ahora que no estoy con Anie tengo mucho más tiempo.
      -Ahora soy tu segundo plato o, ¿qué?
      -No pretendía decir eso...-se quedaron en silencio. Ángel fue el primero en romperlo.-¿Qué tal una pizza? 
      -Vale.
      -He traído la moto y...-una imagen pasó fugazmente por la cabeza de la chica, Anie asiéndose de la cintura de Ángel.
      -No, prefiero ir andando.
      -Como quieras.

      -Esta la mejor pizzería de la ciudad, para mi gusto.-dijo Ángel al sentarse en una mesa libre al lado de la ventana del pequeño restaurante. Alma tomó asiento enfrente de él, y ocultó su rostro con el menú.
      Ángel suspiró, pero al instante sonrió, silencioso se bajó de la mesa para ponerse debajo, luego salió y...
      -Ángel, ¿quieres dejar de hacer el gamba?-la sonrisa desapareció del rostro del chico. Al levantarse un buen coscorrón con el pico de la mesa hizo que gritara.
      -Mierda, mierda, mierda...Dios como me duele.-Alma lo miró por instante, en el siguiente apareció un camarero. Pidió las pizzas y la bebida y tras esto, se limitó abrir un libro de ciencias y leer algún que otro fragmento de las lecciones.
       Ángel miró ceñudo a su compañera y se sentó.
       -Pero bueno, ¿ya con novia?-un hombre joven, pelo revuelto y una gran sonrisa de chulo apareció por detrás de Alma.
       Ángel iba a responder, cuando se fijó que Alma y el recién llegado se observaban fijamente.
      -Alma, te presento a mi hermano... Odei. ¿Os conocéis?
     
     
   

2 comentarios:

  1. que pequeños el mundo es, que pequeño el mundo es... jejejeje deberas esto me gusta cada vz as mas mas mas y mas

    besos

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  2. Las casualidades no existen... jaja Se está poniendo muy interesante la historia. No sé si el hermano traerá problemas o más bien los solucionará.
    Oye, un cielo Lune, más de uno y una quisieran tener una madastra tan preocupada como ella.

    Besoos

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