Vuelo nocturno.

jueves, 28 de julio de 2011

Perdón.

      Ángel bajó de la moto, dándose cuenta de otra moto que le resultaba familiar y se acercó a la puerta, llamó al timbre y esperó.
      Largo tiempo, sin embargo no se movió de ahí. Al fin, la puerta se abrió y por ella asomó la cabeza de Alma.
       -Hola, Ángel. ¿Qué quieres?
       -Quería...-entonces la cabeza de Alma desapareció, la puerta se abrió al máximo y en el lugar de ella salió Odei.-¿Qué haces tú aquí?
       -Buenas, hermano.-miró hacia atrás.-Chao, Al.
       Alma, no respondió. Odei, montó en su moto y desapareció de la calle. El chico decidió entrar. Cerró la puerta con cuidado. Alma estaba sentada con la mirada baja, en el sofá, algo despeinada. Varios cojines estaban en el suelo.
        Ángel se acercó a ella, le levantó la barbilla entonces lo vio. Una pequeña marca morada en el cuello, testigo de que unos labios habían pasado por ahí. Alma evitó su mirada.
         Él sintió que algo le hacía sentirse furioso. Pero no lo demostró, no demostró que tenía celos. Nada de eso se reflejó en su rostro.
         -¿Te gusta mi hermano?-preguntó suavemente. Por primera vez, Alma fijó su mirada a la de él.
        -Pues... no lo sé. Yo amo a otra persona. 
        -Entonces, ¿por qué lo has hecho?-entonces unas lágrimas salieron de sus ojos grisáceos. Una tristeza infinita ocupó el alma de ella.
        -¿El amor existe, Ángel?-lo miró mientras que varias lágrimas cristalinas, como pequeños diamantes caían una detrás de otra.-Porque ya no creo en ella, ¿qué más da si no me gusta Odei?
        -Si existe, Alma.-sonrió Ángel.-Lo veo cada día en tus ojos, pero fui ciego y no lo vi.-él se sentó a su lado. Alma apoyó su cabeza en el pecho de él. Este la abrazó.

        -Cariño, ¿qué tienes en el cuello?-preguntó Lune, tras la comida. Alma estaba en su cuarto ordenándolo, mientras Lune la ayudaba.
        -Nada.-Alma,  maldijo por lo bajo. Lune se acercó a ella y le apartó el pelo oscuro y acarició la marca purpúrea.
       -¿Quién fue? ¿Ángel?-sonrió divertida.
       -No, él... él no es así. Fue un error.-Alma bajó la mirada, la mujer acarició el cabello de ella.
       -No pasa nada, cielo.-sonrió Lune.-Cuando era joven tenía millones de morados por todo el cuerpo. Aunque te recomiendo que lo escondas tus padres no serán tan comprensivos como yo.
       -Lune... Ángel no fue. Fue... fue Odei, su hermano. Es que...
       -Te comprendo amor.-la tranquilizó.-Querías probar...
       -¡Oh no! Solamente me acompañó a casa y ocurrió de repente.-Lune enarcó la ceja.
       -No fue nada.
       -Deberías de visitar un día mi estudio.-dijo, cambiando de tema.
       -¿Tu estudio?-preguntó sin comprender la chica.
       -¿No te lo dije? Soy diseñadora, bueno también pinto.-sonrió.
       -Me encantaría.-dijo Alma.-Oye...
       -¿Si?-la miró.
       -Nunca...-hizo una pausa como si le costara mucho hablar.-Nunca te pedí perdón por haberme portado fatal, el día que nos conocimos.
       -No pasa nada, pequeña.-Lune no sabía que añadir... la miró, Alma parecía algo nerviosa cuando se acercó a ella y abrazó a Lune, sorprendida, la mujer sonrió y correspondió al gesto.
       -Gracias.

      Un perdón vale por mil regalos. Aquella tarde, Alma, lo descubrió.

      No muy lejos de allí, un ángel, de grises alas, estiró sus alas entumecidas por el largo tiempo en letargo. Gimió de dolor, sin embargo siguió agitando las alas, para fortalecerlas.
      




      

1 comentario:

  1. que capitulo mas hermoso Funny, esa ultima parte. Eso de sus alas oxidadas, que porfin aprendio amar, y aceptar, es precioso ...

    besos

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