Vuelo nocturno.

martes, 26 de julio de 2011

Perla

     El timbre de la casa sonó de repente en el silencio de la casa.
     Lune se despertó y miró la hora: 00:23, ¡qué tarde! ¿Quién será?
     Con cuidado de no despertar a su marido, se deslizo entre las sábanas y salió del cuarto. Antes, cogió una bata rosa bebé y se lo puso. Bajó las escaleras rápidamente y abrió la puerta con cuidado de no hacer ruido.
      Era Alma.
      Mojada, tiritando, con los ojos enrojecidos y el pelo sucio. Las zapatillas antes blancas, ahora estaban llenas de barro y algo gastadas.
      -¡Alma!-Lune la agarró por los hombros, Alma no intentó apartarse al contrario, le produjo consuelo que alguien la cogiera y se preocupara de ella.-Ven, cariño.-cubrió con su bata el cuerpo de la chica y la abrazó por los hombros.
      La mujer, la condujo hasta la cocina, le sirvió infusión y bajó mantas.
      -¿Qué ha ocurrido?
      -Me perdí.-mintió evitando la mirada de la mujer. Lune no insistió.
      Poco después, fueron al baño, y la mujer lavó su pelo y el cuerpo. Después la ayudó a ponerse el pijama y la acostó en la cama de Alma.
      Esta, estaba como ida. No se daba cuenta de nada, algunas veces sus ojos tristes y cansados, despedían lágrimas saladas.
      -Te ha ocurrido algo más, ¿verdad?-preguntó Lune, más tarde. Alma no respondió, giró la cabeza hacia la ventana.
      -Estoy cansada.-susurró Alma.-pero no puedo dormir.
      -Me quedaré contigo, cariño.-se sentó a los pies de la cama. Sonrió.

      Lune, se despertó temprano, se había dormido en la silla, Alma tenía los ojos rojos, sus manos agarradas fuertemente en las sábanas. Gemía y se agitaba en la manta.
      Lune se incorporó de la silla y puso la mano en la frente de la chica.
      -Fiebre. Parece que cogiste frío, normal estabas empapada.-Alma soltó un gemido.-Tus padres creo que se han ido.-salió del dormitorio para subir a su cuarto, efectivamente, su marido se había ido.
      Suspiró, se vistió rápidamente con un cómodo chándal azul claro.
      -Alma, ya vuelvo, voy a la farmacia.-le dijo a la chica cuando llegó a la habitación.
      El timbre de la casa sonó.
      Lune bajó por las escaleras y abrió.
      Ángel.
      -¿Si?
      -Buenos días.-saludó el chico un poco azorado.-Esto... ¿está Alma?
      -Si, entra. Esta enferma, en su habitación está. ¿Sabes dónde es...?
     -Ángel, si se dónde es.-contestó. Lune salió de la casa mientras que Ángel subía por las escaleras.
     Alma, estaba encogida sobre si misma. Su largo cabello desordenado que cubría gran parte de las sábanas, su piel normalmente blanca ahora era grisácea y varias gotas de sudor, parecidas a pequeñas perlas brillaban en su rostro.
     -Hola.-musitó. Alma abrió los ojos sobresaltada. Lo miró sin ver, no contestó al saludo, lo observó sin comprender mientras que él se sentaba en la silla y se acercaba a la cama.-¿Cómo estás?
     Alma le dirigió una mirada sin sentimientos, Ángel se sintió culpable sin saber la razón.
    -¿Qué te hecho pequeña?-preguntó suavemente mientras acariciaba la frente de ella.
   

1 comentario:

  1. tiene suerte que alma no este en sus cabales porque seria muy duro para el... de por si es duro para ella que se esta bloqueando, y lune, yo la juzgue mal...

    buen capitulo me conmovio mucho

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