Vuelo nocturno.

miércoles, 13 de julio de 2011

Ángel oxidado.

  Se encuentra tirada en la cama, las sábanas están arrugadas y manchadas, su pelo oscuro despeinado.
   Se levanta y se estira, todavía no ha finalizado el día aunque eso es lo que más desea cada momento, que finalice y no el día sino el mundo entero.
   Bosteza y se mira en el espejo, la camiseta blanca y ancha de hombre no le queda tan mal. Sonríe maliciosa y baja a la cocina.
   Como cada vez que Seymus viene de visita, la casa está silenciosa, no hay ser viviente en ella, exceptuando las moscas y algunas mariposas de noche. La "familia" están en una cafetería muy lejos de su casa.
   Como cada vez que Seymus viene de visita, Alma siente vacío. Ni siquiera la han avisado. Suspira.
   -Te pareces a un ángel.-una voz del pasado surge en la cabeza de Alma.
   -¿Un ángel?-contesta una voz infantil
   -Un ángel muy hermoso.-una carcajada alegre.
   -Un ángel...-susurra la voz infantil.-¿Bueno o malo?
   -Bueno, ¿cómo va a ser un ángel malo?
   -A lo mejor le cortaron las alas o Dios se le olvidó echarle aceite a sus alas para que pudiera seguir repartiendo el bien por el mundo. A lo mejor un ángel puede estar oxidado.
   -¿Un ángel oxidado?-pregunta sorprendida esa voz que Alma ama.
   -Si...-las voces se pierden y de repente la chica se encuentra de nuevo en el presente, en el duro presente.
   Abre la nevera y observa los diferentes comestibles que guarda ese armazón blanco, se da cuenta que el apetito se le a ido. Cierra la puerta de la nevera y se sienta a la mesa del comedor.

    Se siente... un ángel oxidado.

2 comentarios:

  1. Me ha gustado este capítulo. Una forma muy elegante de explicar el significado del título de tu historia y, por supuesto, una forma muy bonita también. Genial :)

    Besoos

    ResponderEliminar
  2. me ah gustado y me hace preguntareme.. a donde ira a parar esta historia...
    esto pinta interesante desde el principio.
    besos

    ResponderEliminar