Vuelo nocturno.

domingo, 17 de julio de 2011

Ya nada importa

    De repente en el silencio del gran edificio de mármol se escuchó el rasgar de una guitarra acompañado de varias notas rápidas y acompasadas. Alma se acercó a donde el sonido adquiría más fuerza, era en una sala, encima de ella se podía leer: Sala de música. Asomó su cabeza, un chico estaba sentado en un taburete de madera, con una guitarra en la mano, tarareaba una melodía que, desde lejos, la chica no había podido escuchar.
    Miró con interés al chico, parecía alto, de anchas espaldas, pelo negro y semblante dulce. Tenía los ojos cerrados por eso no supo de que color eran.
    Cerró también los ojos, y disfrutó de la música. Nota tras nota y luego silencio, un silencio lleno de música, ese tipo de silencio que temes romper, porque te llena aunque sabes que se rasgará en algún momento.
    Abrió los ojos poco a poco y descubrió que el chico también la miraba, sonreía. Se sintió desarmada, se dio la vuelta y echó a correr.
    -¡No, espera!-gritó el desconocido.
    Pero Alma no le hizo caso echó a correr rumbo hacia su casa, aunque ese lugar sería el último que pisaría si estuviese en otra situación. Abre apresuradamente como si ese chico pudiera seguirlo y entra a la entradita, jadea, esta cansada.
     Abre la puerta que da al salón y descubre que no hay nadie, sube en silencio y despacio por la escalera y cuando iba a entrar a su dormitorio su hermano que aparece de improviso por las espaldas la sujeta por el brazo.
     -¿Dónde demonios estabas?
     -En el instituto.-en parte era verdad, al salir del cementerio, se le ocurrió pasar la tarde en la biblioteca, aunque para entrar tenía que forzar la puerta de la sala, pero no era ningún problema para ella.-Tenía que terminar un trabajo de...
     -Ya y una mierda, anda te has salvado de un buen bofetón.-la suelta y cierra de un portazo la puerta de su dormitorio.
     Suspiró, la chica se metió en su cuarto y entre las sábanas sacó un libro, musitó:
¡Ay de mi! ¡Qué vieja, qué vieja seré cuando vuelva a ver a mi Romeo!

    Con unas mallas muy ajustadas negras y una sudadera gris ancha llegó al instituto, se dió cuenta que era muy temprano así que cuando llegó hasta el pasillo donde había varias puertas de las aulas, se sentó apoyada en la pared sacó el ibro de cálculo y empezó a calentarse la cabeza.
    Cuando no habían pasado ni diez minutos, una voz interrumpió sus esfuerzos en entender algo entre esa enredadera de números y rayas.
    -Buenos días, chica huidiza.-Alma alzó la cabeza y se encontro con unos ojos oscuros, y reconoció al instante el rostro. Era el chico de ayer.
    -¿Qué quieres?-preguntó con brusquedad agitando su melena larga y oscura para demostrar que su interrumpción estaba molestándola, aunque en el fondo estaba temblando como una hoja en mitad de una tempestad.
     -Tu nombre.-sonrió. Ella lo miró desconfiada y le espestó.
     -¿Para qué?
     -Solamente para poder nombrarte.-dijo simplemente.
     Alma se levantó, recogió su mochila del suelo y fulminó con la mirada al chico, y se encaminó hasta su clase para poder cerrarle la puerta ante su cara. El chico no se movió.
      -Me llamo Ángel.
      Alma agarró el pomo de metal con fuerza y cerró los ojos. Después se dió la vuelta, Ángel había desparecido, en su lugar había un papel. Ella soltó la mochila y recogió del suelo frío el trozo de folio:

        ...And nothing else matters
So close no matter how far
Couldn't be much more from the heart
Forever trusting who we are 
And nothing else matters...

2 comentarios:

  1. :$ que cosa mas linda, y nada mas importa... adoro esa cancion al igual que el grupo hasta me hicistes que la musitara...
    que gran capitulo me encanta
    besos

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  2. Alma y Ángel... Los nombres ya se atraen de por sí jaja Ha estado muy bien el capítulo y la parte en la que ella ha cerrado los ojos para escuchar la canción ha estado muy bonita :)

    Besoos *.*

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