Vuelo nocturno.

sábado, 6 de agosto de 2011

"¿Para que ha servido que Esperanza se matara por tí?"

        Ángel subía con una bandeja de la merienda: varios aros de chocolate blanco y un gran vaso de leche. Él se encargaba de la difícil tarea de dar de comer a Alma, más específicamente la merienda y la cena, las demás comidas se encargaba Lune pues el chico ayudaba a su madre en la tienda por las mañanas, aunque preferiría estar junto a Alma.
         Tras dejar el último peldaño a sus espaldas, Ángel se dispuso a abrir del todo la puerta entreabierta, oyó una voz cálida que cantaba. Una voz familiar, llena de remordimientos...
          -So pretty/so smart/Such a waste of a young heart!/What a pity/what a sham /What's the matter with you, man? (1)
          Ángel cerró los ojos, esa guitarra... era la suya, la podía reconocer desde bien lejos. La había dejado junto a la cama para de vez en cuando tocar para ella. Odei también sabía tocar, pero poco.
          -I’m a satellite heart/lost in the dark/I’m spun out so far/you stop, I start /But I'll be true to you... (2)
          Los versos llegaron a su fin, luego el ruido de una silla arrastrarse en el suelo y pasos. Odei salió precipitadamente del dormitorio, Ángel se apegó a la pared para no ser advertido, un rastro de lágrimas pudo ver Ángel que recorría la mejilla de su hermano.
           Últimamente Odei también estaba sensible, su semblante chulo e insensible lo había cambiado por uno débil y culpable... ¿culpable? ¿Por qué? Ángel sacudió la cabeza cansado, todos estaban raros, el mismo sentía como Alma moría haciendo que él se hundiera poco a poco en un pozo; Lune, normalmente impecable a la hora de vestir y de peinarse, estaba ojerosa y despeinada...
            Entró en el dormitorio donde Alma reposaba, eso es lo que había pedido el médico cuando lo habían llamada, reposar.
             Estaba dormida, o eso parecía, su largo cabello oscuro había perdido el brillo junto con la belleza, caía como una cascada salvaje por las sábanas, sus pálidas manos, antes de un sano color a porcelana yacían sobre la barriga de la enferma... eso es, se dijo Ángel, enferma de muerte.
             Pero en el instante en que se sentó a las piernas de la cama, Alma, como un resorte, abrió los ojos sorprendida.
             -Hola Al, ¿qué tal?-ella lo siguió con la mirada.-Ángel dejó la bandeja en la mesita y abrazó a la chica, apretando su cabeza en su hombro.-¿Qué te ocurre? Por favor...
              El médico les había anunciado que llegaría un punto en el que la chica se negaría a vivir, llegaría un punto en que tendrían que trasladarla al hospital.
              -Ángel, ¿me cantas un rato?-murmuró Alma. Ángel la soltó y la miró durante unos minutos hasta que asintió. Cantaría toda la noche si era necesario, cantaría por ella, por su vida...
              -¿Nothing else matters?-Alma asintió con la cabeza. Ángel recogió la guitarra de la esquina del dormitorio donde lo había dejado su hermano, se sentó en la silla.-So close no matter how far/Couldn't be much more from the heart/Forever trusting who we are/And nothing else matters...
              No podía seguir, soltó la guitarra que cayó al suelo tras un temblor de cuerdas y un golpe seco de madera. Cubrió con sus manos, su rostro cansado.
              -Alma.-susurró Ángel.-Lune me contó lo de tu hermana, te salvó la vida. Te entregó la vida. Ahora estas tumbada en la cama, en estas malditas sábanas mientras esperas la muerte, la esperas con paciencia. Tus fuerzas te han abandonado, tu alma ha oscurecido, todo en ti a oscurecido. Eres peor que cuando te conocí, aquella tarde en la sala de música, ¿recuerdas?-hizo una pausa.-¿Para que ha servido que Esperanza se matara por ti?-se levantó.-Si no quieres comer, no comas.-se levantó, salió de la habitación de la chica y cerró la puerta con un portazo.
              La chica se incorporó poco a poco, y como la vez anterior posó sus pies en el suelo, lo sintió frío. Trató de sostener su cuerpo pero de nuevo sintió como las fuerzas le abandonaban, no, simplemente ya no estaban allí. Cayó, pero no gritó cuando su cabeza golpeó contra el suelo, solamente cerró los ojos impasible.
               Una pequeña y tímida lágrima recorrió la mejilla.

(1)- Tan bonito, tan inteligente.../¡Qué pérdida de un joven corazón!/Qué lástima, Qué vergüenza./¿Qué pasa contigo, hombre?
(2)-Soy un corazón satélite, perdido en la oscuridad...Giro tan lejos, tú paras, yo empiezo.../Pero te seré fiel.

La canción que canta Odei es Satellite Heart de Anya Marina.

2 comentarios:

  1. esto si me dio mucha tristesa, alguns lagrima se me salieron y ni cuenta me di, esta cancion es hermosa la descubri hace ya mucho tiempo me encanta, estas haciendo algo maravilloso aqui funny

    besos

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  2. Son capítulos que encogen el corazón de cualquiera, pero también demuestran lo importante que es la fuerza en momentos de rendición. A través de una historia increíble estás dando una gran lección para vivir. Alma tiene que volver a levantarse, ¿verdad? Pues eso, no me dejes mal xd
    Hagas como lo hagas, me va a gustar, estoy segura :)

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