Vuelo nocturno.

jueves, 4 de agosto de 2011

Tan repentinamente.

     Para Alma, la primera semana de gestación fue la peor. Vómitos y dolor de cabeza, aunque sin saber cómo ella ya sentía a su niño flotando en su seno.

     Odei llamó al timbre de la casa, poco después Alma abrió la puerta, se le agrió el gesto al ver a Odei.
     -¿Qué quieres?-la chica se cruzó de brazos.
     -¿Puedo entrar?
     -No.
     -Por favor.-la miró directamente a los ojos, con una pequeña sonrisa de disculpa.
     -Bueno, dices lo que  tengas que decir luego te vas, ¿si?-Alma se apartó de la entrada.
     -Claro muñeca.-el joven hombre, entró al salón de la casa.-Me encanta el sofá. Alma soltó un taco y se sentó en el mueble.-Bueno, quería hablarte del bebé.-Alma, abrió mucho los ojos pero arqueó la ceja.-Quería preguntarte una cosa...
       -Dime.-poniendo atención.
       -¿Me sirves una cocacola?-Alma casi se cae del sofá. Se levantó y fue a la cocina, mientras tanto Odei sacó unas cápsulas, las escondió en la mano.
        La chica salió poco después con una bandeja con dos vasos, uno de cocacola y otro de agua, lo dejó en la mesita cerca del sofá y se sentó de nuevo.
         Odei, cojió su vaso, cuando iba a beber, gran parte de la bebida calló de su barbilla al cuello de la camisa.
         -Vaya, que torpe soy.-sonrió disculpándose.-¿Me traes una servilleta?
         -¿Ahora qué soy? ¿La camarera?-salió echando humos de la sala. Odei no desaprovechó la oportunidad, abrió la cápsula y dejó que el polvo blanco saliera de él para caer en la superficie del agua donde se mezcló con ella. Alma entró en ese mismo instante con varias servilletas de papel.-Ten...¿qué haces?
          -Yo... nada.-cojió una de las servilletas y se limpió, disimuladamente metió el resto de las cápsulas en al manga.-En fin, me preguntaba la razón por la que no abortas.
           Alma tras un gran trago al agua lo miró.
           -Es un ser vivo, como tú como yo. ¿Has venido nada más qué por eso?
           -Sí, guapa. Pero si lo tienes, me vas a meter en un lío, querras que te de dinero para criarlo, ¿no?
           -Yo no te pedí dinero, ni siquiera que lo criaras tú. Tú sucio dinero puede acabar en la basura si quieres pero no lo usaría para criar a Gabriel.
           -¿Gabriel?
           -Mi hijo.-la sinceridad de la voz de Alma lo desarmó y se sintió culpable. Miró al vaso de agua y después se levantó. Con una voz impropia de él dijo.
           -Perdona Alma, por todo esto.
           -No pasa nada, estoy acostumbrada a cargar con el mundo.

           Lune, como cada día a las nueve, salió a correr. Con unas elásticas mallas negras cortas y una holgada camiseta rosa bebé echó a correr hacia el parque que, a esas horas había poca gente. Sin embargo se encontró con una persona que no se esperaba encontrar.
           Odei.
           Sentado en un banco de piedra debajo de unos sauces llorones, parecía tener un aspecto de derrotado con los hombros caídos y la mirada en el suelo.
            Cuando lo vio, lo primero que se le vino a la mente era de pasar de él. Pero luego al ver que suspiraba se acercó.
             -Hola. Buenas tardes. ¿estás bien?-se sentó junto a él. Odei alzó sus oscuros ojos hacia ella y le regaló una débil sonrisa.
             -Sí, solamente pensaba en Alma y el bebé
             -No me lo creo.
             -De verdad, no sabes lo que le hecho.
             -Dejarla embarazada. Lo sé.
             -No, lo he matado.-habló descontroladamente, quiso morderse la lengua pero ya era tarde.
             -¿Cómo?
             -Lune, soy un estúpido. Pensé, que cuando tuviera ese níño me obligaría a pagar o algo de eso... que me cambiaría la vida, pero Alma no piensa así, ya tenía pensado su nombre y que no iba a tener padre. Pero antes de saberlo asesiné al niño.-Miró a Lune.-Le he puesto doble ración misoprostol, ni siquiera a cumplido la semana. Esta condenado.
              -Pero podemos salvarlo.-se levantó alarmada.
              -Ya debe de estar sangrando.

              Alma sintió los primeros dolores en la base del estómago, pronto comenzó a gemir, y entonces sangre mucha sangre.
              -No...-murmuró Alma.-No.
              Durante varios minutos solo hubo dolor y sangre. Hasta que un ser, poco más de un garbanzó salió de ella.
              -Gabriel.-Muerto. Lo cojió delicadamente y buscó un caja de cerillas, lo vació y puso a Gabriel en él. Grandes lágrimas calleron sin fin de sus ojos.
               -Alma.-una mano se apoyó  en su hombro, era Lune.
               -Quisiera enterrarlo.-Lune asintió, y acompañó a su hijastra hacia su coche.

               Él ángel se estremeció, sus alas oscurecieron de repente, éstas taparon la figura del ángel.

          
   

2 comentarios:

  1. Te prometo que es la primera vez que he llorado tanto con un capítulo. Me ha superado completamente... En el anterior Odei me había parecido un insensible por querer que Alma abortase, pero es que en este me ha rematado. Y de que poco vale el arrepentimiento, puñeta... Pobre Alma.

    Han sido capítulos tristes, pero la historia cada vez me gusta más.

    Un beso :)

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  2. Amé el nombre del blog *__* e-s-t-u-p-e-n-d-o!!!! y lo q dice debajo ''cuánto más me fío, más odio'..... tienes un blog precioso, lástima q la gente no sepa apreciar eso :/...besoss y mil gracias por lo q nos ofreces, seguidora y admiradora :D

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