Vuelo nocturno.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Adios


    Alma estaba acurrucada en el sofá cerca de Estrella que dormía abrazada por ella.
    Lune leía en el sillón junto al sofá, detrás una ventana donde se podía ver un triste paisaje de desnudos árboles y un gris cielo.
     Alma al incorporarse despertó a la niña rubia que abrió sus ojos grandes y azules. La chica sonrió y acunó a Estrella que sonrió sorprendida. Lune les dirigió una mirada enternecida.
     -Quedaos un momento así, preciosas.-dijo la mujer rubia levantándose y saliendo corriendo hacia su bolso que estaba en una mesita, donde sacó una cámara digital rosa.-Sonreíd.-un pitido y foto hecha.
     -Dame a mi la cámara.-dijo Alma y pasando a Estrella a su madre, esta la recogió a la vez que pasaba la máquina.
     -Uno, dos...-de nuevo, un pitido y foto hecha.
     Un sonido estridente interrumpe la paz del salón entonces, es del móvil de Lune que está en su bolso. Alma deja la cámara sobre el sofá y tranquiliza a Estrella que se ha asustado al escuchar el desagradable sonido.
    -Dime.
   -Lune, soy Odei.-ella abrió los ojos sorprendida y notó la mirada interrogante de Alma, la mujer sonrió tranquilizadora.
    -¿Qué ocurre?
    -Te echo de menos.-suspiró él.
    -Ahora no puedo...
    -¿Podemos quedar?
    -Pues...
    -¿Mañana te recojo a tu casa? Tengo que recoger a mi hermano, viene temprano, a las siete y media de la mañana.
     -De acuerdo, pero espérame un poco más lejos de mi casa, ¿qué te parece en el antiguo parque qué hay cerca?
     -Ok, a las siete te esperaré allí, adiós.-y antes de que Lune se arrepintiera,     colgó. Ella suspiró y apagó el móvil. Se lo guardó en el bolsillo, esbozó una sonrisa.
     -Alma, cariño, ¿quieres cuidar de Estrella mientras que compro algo para merendar?
     -Claro, ¿no te habrá llamado Odei?-preguntó con el ceño fruncido, abrazó a la niña y, sin esperar respuesta subió a su habitación.
Lune suspiró cansada y se echó un mechón de pelo hacia atrás salió se la casa.

    Ángel vaciaba cada uno de los cajones del mueble, metía algunos pantalones viejos en la maleta, algunas chucherías que había comprado a su madre.
    -¿Se puede?-una voz dulce sobresaltó al chico.
    -Claro pasa.-Catalie sonrió y se acercó a él, le dio un beso, no en la boca, en la mejilla.
    -Te voy a echar de menos.-murmuró mirándolo a los ojos.
    -Y yo...-suspiró y la abrazó, apretó sus brazos en torno a ella. Inhaló profundamente su olor, dulce y seductor.
                    Adiós...

1 comentario:

  1. Angel me decepciono por completo, creo en esa frase de: "nadie es perfecto" y me gusta que no sea el tipico niño bueno casi perfecto de las novelas, pero no me deja de decepcionar su actitud, bueno me doleria si estuviera en el lugar de Alma...


    besos

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