Vuelo nocturno.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Desesperanza

   Ángel dejó en el gran maletero del autobús su equipaje y se dispuso a subir al autobús.

   -Wait, Ángel.-lo retuvo la monitora que lo acompañaba en el viaje.
   -Why...?-preguntó molesto, pero una chica que saludaba desde lejos, lágrimas inmensas caían como gotas de lluvia, Catalie.
    Él acortó las distancias entre ellos y abrazó a la delgada chica, hundió su rostro en el cabello rubio oscuro de ella. Suspiró.
    La monitora sonrió y cogió el pequeño macuto que había arrojado Catalie y lo dejó junto a la maleta de Ángel.
    -Me voy contigo a España. Quiero vivir contigo, tu eres el que me ha robado el corazón, el que me ha hecho mujer, al que añoro solo de pensar que se va de mi lado.-Catalie lo miró a los ojos.-Me da igual todas las chicas de España con la que tienes relaciones íntimas, solo quiero un cachito de tu corazón, con eso me conformaré.-sonrió.-Te quiero, y amaré ese pequeño trozo que me des.
    Ángel la abrazó y sonrió tristemente.
    -Te quiero, pero no quiero hacerte daño como a otras chicas. Quiero que seas feliz.
    -Yo me quedo, okey?-besó al chico y subió sin dirigirle mirada al autobús.
    Ángel se encogió los hombros y sonrió divertido. “Let's go” pensó él. Echó una última mirada al verde paisaje de Inglaterra y siguió a la chica.

    Lune dejó una nota en una de las muchas mesitas que decoraban el gran salón, “Me voy a trabajar más temprano, te he dejado el desayuno en la nevera, solo tienes que calentar, el café está preparado. Te quiero.” Se alisó el gordo jersey marrón claro y recogió su bolso del recibidor. Cuando salió de la casa, echó a correr hacia el lugar donde habían quedado, ella y...
    El viejo parque era como su nombre indicaba, viejo y algo abandonado. Había algunos hierbajos que luchaban por su vida en un rincón y varios matojos de margaritas peleaban por el sitio donde daría el sol más tarde, varios destrozados columpios colgaban de una barra oxidada de metal. La luz pálida de la mañana apenas iluminaba el oscuro rincón donde Odei se apoyaba contra un pequeño y derruido coche rojo.
    -Buenos días, Lune.-él se acercó a ella y sonrió algo tímido. El corazón de ella dio un vuelco algo doloroso, unas lágrimas asomó en sus ojos. Ella lo abrazó.
    -¿Qué hora es?
    -Las siete y cuarto, tenemos que ir.-se separó con suavidad de ella y besó la blanca frente de ella.
    -Bien.-se metió en el viejo coche familiar a la vez que Odei, este arrancó el coche y se dirigió hacia la estación de tren.

    -¿Nos vamos?-preguntó Ángel cuando cogieron sus equipajes.
    -Sí.- Catalie asintió con seguridad, andó junto a su compañero hacia el camino que señalaba una dirección: Estación de tren.

    Llegaron a la estación.
    -Quiero hablar de Estrella.
    -¿De nuevo?-Lune lo miró algo contrariada. Él sacó un papel algo manoseado y doblado de su cazadora. Lune lo alisó y leyó el papel, segundos después abrió mucho los ojos.
    -Quiere decir...


    Alma acarició el rizado pelo de Estrella, que todavía dormía, ella sonrió y alzó la vista hacia la ventana de su cuarto, Un día extraño hace hoy, pensó ella, es como si algo malo se aferrara mi alma cuando miro el mundo. Sacudió la cabeza y comenzó a tararear.

    Estella se pintó las uñas por enésima vez, llevaba levantaba desde las cinco de la mañana, no podía dormir, como si un fantasma la sacudiera una y otra su mente para no dejarla dormir.
     Echó un vistazo hacia la foto enmarcada en una esquina de la estantería que ocupaba la mayor parte del espacio las muñecas de porcelana. Casi estaba oculta por la sombra de la muñeca que tenía cerca. Dos niñas se daban la mano sonrientes, las dos tenían el mismo color de pelo y los idénticos ojos verdes.

     -Voy al baño, te dejo a solas.-dijo Odei saliendo del coche.
    Lune miró de nuevo el papel, lo dobló y lo dejó sobre el asiento que acababa de abandonar el hombre. Suspiró cansada, aunque no lo quería reconocer, ella también tenía curiosidad por la identidad del padre de su hija... y ahora, ya lo sabía. No se sentía ni bien ni mal, solo sentía una curiosa sensación en su corazón, una sensación cálida.
    Sonrió y abandonó el coche, entró en la estación y se acercó donde pasaba uno de los trenes, y observó como se alejaba hasta convertirse en un diminuto punto que poco a poco desapareció en ese cielo gris.
    Se estaba acercando un nuevo tren...

    -Ya estamos llegando.-dijo Catalie.
    -Sí...-asintió.
    -Voy al baño antes de irnos, ¿vale?-dijo ella mientras corría hacia la salida de ese vagón.
    Ángel sonrió y estiró las piernas en su asiento.
    Catalie corría veloz hacia el próximo baño... Vaya, pensó está ocupado. Veloz como una liebre, llegó al otro baño que de nuevo estaba ocupado, suspiró resignada y llegó al baño del siguiente vagón. Sonrió, entró en el servicio y cerró la puerta.

    -Por favor,-dijo una voz mecánica de mujer.-Manténganse detrás de la línea amarilla marcada en el suelo.
    Lune sonrió y pensó en llamar a Odei, pero no se movió.

    Después de varias horas.

    -Noticia de última hora, unos terroristas han cometido un atentado.-murmuró la televisión. Alma estaba tumbada en el sofá y echó un vistazo a las noticias. “Lo de siempre”-En la estación de tren de Madrid...-”Dios en nuestra ciudad”-Diez explosiones casi simultáneas, han destrozado varios trenes,-”y ahora viene los muertos”-Han fallecido ciento noventa y uno, y están heridos más de mil personas que...-Ring Ring, el sonido del teléfono sobresaltó a Alma, de mala gana se levantó.
    -¿Si?
    -Alma,-era la voz de Estella, parecía que lloraba.
    -¿Qué ocurre?
    -Alma, Ángel...-un sollozo interrumpió la frase.-¿Volvía hoy en el tren no?
    -¿Sí, por...?-se quedó horrorizada.-¿Qué le ha ocurrido? ¿Dónde está qué le ha pasado?
    -Es uno de los muertos...-y colgó.
                                                  (Alma)
   Más tarde de la llamada, nos enteramos de la muerte de Lune, Ángel también había fallecido y la hermana de Estella estaba gravemente herida en el hospital.

Ahora que esta todo en silencio
y que la calma me besa el corazon,
os quiero decir adios,
porque a llegado la hora de que andeis el camino ya sin mi,
hay tanto por lo que vivir,
no llores cielo y vuelvete a enamorar,
me gustaria volver a verte sonreir,
pero mi vida yo nunca podre olvidarte(...)
(...)desde mi cielo os arropare en la noche
y os acunare en los sueños y espantare todos los miedos,
desde mi cielo os esperare escribiendo,
no estoy solo pues me cuidan la liberta y la esperanza,
yo nunca os olvidare.. 
MAGO DE ÖZ 
 

2 comentarios:

  1. Me has... dejado... totalmente... muerta...
    No me puedo creer lo mucho que he sufrido con este capitulo, lo que estoy llorando y lo que me has hecho sentir con este final. Se me ha encogido el alma y el corazón lo tengo en la garganta. Has conseguido despertar en mí muchas emociones al mismo tiempo con este capítulo.

    Me ha gustado que hayas alternado los momentos y las situaciones, terminando al final con el punto de vista de Alma.
    Pero Funny, por favor, actualiza de nuevo y no me dejes con este mal sabor de boca... Quiero un final feliz T.T aunque admito que los trágicos son increíbles también.

    Un besooo

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  2. Me has matado Funny como puede ser estoy llorando como una autentica magdalena por... me niego a creer esto debe de ser una mentira, una mala broma, si no es asi... no me lo quieroo ni imaginar, Angel... Lune... no lo creo aun no lo creo Wow... esa cancion siempre me hizo llorar cuando murio un ser muy querido para mi esa cancion me dejo muchas noches sin dormir torturandome y la pones aqui, en estas circustancias...

    publica pronto y dime que es mentira por favor

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