Vuelo nocturno.

martes, 24 de abril de 2012

Agobio nada más llegar. (capítulo 5)

  Gabriella y Estrella llegaron al medio día en el aeropuerto de la Guardia en Nueva York. Suspiraron algo cansadas y se acercaron a las ruedas giratorias en busca de su equipaje.
  Con las maletas en la mano y el gato en el macuto de mascotas se encaminaron hacia la salida del edificio.
  -Vosotros ser de fuera. Yo soy taxista.-una voz ronca con un español malo las interrumpio mientras planeaban lo que iba a hacer ahora. Más taxistas se acercaron.
  -No, mejor venir conmigo, mo taxi es mejor.-repuso otro. Más taxistas parecidos aviejos buitres se acercaron sonriéndoles de manera algo desagradable e intentando coger el equipaje de las jóvenes.
  -Dejádnos en paz.-exclamó Gabriella. Su amiga estaba agarrando con fuerza su pequeña maleta y reteniendo con la pierna el macuto en el que maullaba Canela.
  -What happens?-un hombre de unos treinta y muchos se acercó acompañado de un viejo de pelo cano. Era alto y sus ojos eran oscuros, vestía con un inmaculado traje azul junto con una corbata blanca a rayas de un tono más claro que su americana.
  -Estos taxistas que no nos dejan en paz.-contestó en el mismo idioma Gabriella.
  -Ya veo. ¿Sois de fuera no?-mientras que hablaban los conductores se habían alejado de ellos, mirando a ese hombre con temor.
  -Sí de España.
  -¿Y os llamáis?
  -Nos llamamos Ángela y Lidia.-interrumpió Estrella, no quería más follones, era un extraño, en una ciudad muy grande, solas y tenía un poco de miedo.
  -Ya veo.-parecía que por primera se fijaba en ella. La miró atentamente.
  -Perdón...-el desconocido apartó la mirada y se centró en Gabriella.
  -Yo soy el señor Black, pero llamadme Robert.
  -Encantadas.
  -¿Queréis que os lleve a algún sitio?-esta vez miró a Estrella y sonrió.
  -Pues...-empezo Estrella.
  -Sí, claro.-Estrella le dirigió una mirada asesina.
  -Pues seguidme, Charlie arranca el coche.-ordenó al viejo que estaba como petrificado a su lado.
  -Si señor.-y despareció de su lado.
  Señor Black las guió llevando el macuto de Canela. Las amigas montaron en una limosina negra.

  -¿Por qué les distes nombres falsos a Robert?-interrogó Gabriella.
  -Ay, Gabri. Yo que sé.-refunfuñó mientras ordenaba su ropa en el pequeño armario que se encontraba en su dormitorio pequeño. Era de paredes blancas, con única ventana que daba un poco de luz. Debajo una cama de sábanas limpias.-Me daba un poco de miedo, ¿sabes? Parecía un mafioso de esos que sale en las pelis.
  -Mira que eres tonta.-rió Gabriella.-Ni que esto fuera una película. Eres un poco miedica.
  -Va... Si no lo vamos a ver más.-concluyó Estrella.

4 comentarios:

  1. Estoy segura de que ese tal Robert sí que va a volver a aparecer, fijo fijo fijo! jajajaja
    Me ha gustado este capítulo, pobres, casi se las comen los taxistas, Robert me ha caído bien por "salvarlas" ^-^ jajajaja
    Un beeeso!

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  2. Qué víboras los taxistas, ¡la virgen! El hombre ha sido muy amable, pero yo sí que le hubiera dado mi nombre. ¿De qué manera podría utilizarlo contra ellas? En fin, estoy de acuerdo con Gaia en que seguro que vuelve a aparecer Yehehhehe XDDDDD

    ¡Muchos besos!

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  3. Los taxistas me han recordado a los relaciones públicas de las discotecas un sábado por la noche, que si pueden hasta te encadenan y te arrastran xD
    La verdad es que Gabriella es súper feliz. Opino lo mismo que Estrella. En una ciudad tan grande y peligrosa y solas es difícil confiar en alguien. Pero Robert, pese a ser mayor, parecía amable. Veremos cómo se encuentran la próxima vez jaja

    Un besoo :)

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  4. No lo volveran a ver... si claro seguro.., eso de los taxistas fue muy divertido xD jajajajaa y bueno es cierto, una ciudad nueva, dos jonvencitas solas.. no es la mejor suma

    Besos F.f

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