Vuelo nocturno.

lunes, 2 de abril de 2012

Estrella. (capítulo 1)

  La chica de nuevo suspiró observando la lápida en el rezaba: Lune Sánchez Moreno. 1963-2001.
  No sabía que sentir cuando los domingos visitaban el cementerio. Se quedaba en frente de la tumba y dejaba pasar el tiempo mientras su mente se trasladaba a otra dimensión. Una vez había intentado llorar por esa madre perdida pero la había confundido más: ¿Por qué? Lo más cercano a una madre había sido su hermana mayor Alma que nunca se había separado de ella. Sin embargo ella, su madre, nunca la había visto, en fotos si claro, pero era diferente que imaginártela viva.
  -Estrella.-giró la cabeza hacia la voz. Era Alma con su eterna triste mirada, se acercaba a ella con una tímida sonrisa. Acarició su cabeza rubia.-¿Nos vamos?
  -Claro. Adiós mamá.-murmuró.-Alma pasó la mano sobre sus hombros y salieron del lugar para montarse en el viejo coche de la mayor.

  -Te quiero.
  Alma se despertó de golpe, con lágrimas en el rostro.
  -Ángel...-gimió.
  Como cada mañana estaba en su dormitorio, a sus lados sus hijos Ángel y Alma, y delante suya en cama individual: Estrella.
   Estrella cumplía hoy dieciséis años y Alma todavía la veía como una niña con esos grandes ojos azules y ese inocente rostro. Suspiró y se secó las lágrimas, se levantó con cuidado de no despertar a ninguno y pasó a la cocina donde se sirvió un vaso de leche.
  Los recuerdos van y vienen, sin control, todavía soñaba con Esperanza, esa hermana que nunca conoció bien; con Seymus a ese otro hermano que nunca la perdonó por el accidente; con Ángel, con sus besos, con sus caricias, con su mirada y con su canción... Nothing else matters; con Odei, aquel hombre rebelde; con Lune, quien la consoló...¿Tantas personas había perdido ya? ¿Había pasado ya dieciséis años desde entonces? Alma tenía treinta y dos años y no había cambiado apenas, sí, quizás en la manera de actuar ya no era tan cerrada... Seguía siendo aquella niña que se sentía perdida en un mundo sin su hermana mayor.
  Dejó el vaso en la encimera y se apoyó en el marco de la puerta, observó a Estrella... desde hacía varias semanas un asunto le roía la cabeza. La identidad del padre de la chica. Suspiró cansada, quizás era hora de contarle la verdad a la pequeña Estrella...

  Estrella se levantó cuando Amy*, llamaban así a la pequeña Alma pues era un poco lioso llamarla Alma y que giraran la cabeza las dos, se metió en su cama y empezó a soplarle en el oído.
  La pequeña tenía once años y sus ojos eran idénticos a la madre, pero su pelo era corto, apenas le llegaba a los hombros, y era sonriente y traviesa. Era algo diferente respecto a su madre. Su hermano Ángel tenía los ojos oscuros y era igual de travieso que su hermana melliza.
  Estrella se estiró y atrávesó la sala para sentarse en una silla junto con sus sobrinos y su hermana mayor en la mesita en la que Alma había servido una fuente de tostadas, mermelada y mantequilla. Esta le dejó delante de ella, una taza de leche y comenzaron a desayunar.
  -Felicidades.-dijo entonces Alma sonriendo.
  -Es verdad, felicidades.-gritaron los niños sonrientes.
  -Niños no gritéis anda.-reprendió la mujer mirando severamente a sus hijos.
  -Gracias.-respondió Estrella dándole un mordisco a su tostada untada con mantequilla.
  El día de su cumpleaños su familia se juntaba en la casa de su padre que era bastante grande: Los abuelos de los niños, que de tanto verlos Estrella se había acostumbrado a llamarlos abuelos; su padre, un señor consumido por la tristeza que vivía solo y atado al trabajo en esa gran casa blanca; la madre de Alma que Estrella la llamaba tía y los niños abuela; la propia Alma y ella.
  -Después de la fiesta tenemos que hablar de un asunto, Estrella.-djo Alma algo seria jugueteando con la cuchara de la mermelada.
  -Claro, Al.

*Amy se pronuncia Eimy, si no lo sabíais Alma era gran seguidora del grupo Evanescence.
  

3 comentarios:

  1. O.o Para nada me esperaba que continuases con tu anterior historia. ¡Es genial!
    Cómo ha cambiado todo físicamente, pero emocionalmente las cosas siguen floreciendo de la misma manera. Yo no sería capaz de contarle a Estrella la verdad sobre su padre después de tantos años.

    Ya estoy encantada con la historia y sólo llevas el primer capítulo jaja
    Un beso muy fuerte :)

    ResponderEliminar
  2. vaya... Has continuado la historia. Esa escena ha sido tan dulce, cuando le preparan el desayuno a Estrella y los dos niños jugando. Ains, qué monos todos JAJAJA Coff, coff... ¿La va a contar lo que creo que la va a contar? Sería una pasada, y más leerlo. En fin, creo que me va a dar algo si no publicas JAJAJAJ

    ¡Muchos besos!

    ResponderEliminar
  3. casi 2 semanas pero no podia dejar de pasarme por aqui y comentar

    besos

    ResponderEliminar