Vuelo nocturno.

jueves, 24 de mayo de 2012

Eduardo (capítulo 11)

  Estrella.
  Pasaron varias semanas y tuve que obligarme a concentrarme a estudiar. Dentro de la Universidad de vez en cuando divisaba a Odei pero inmediatamente me ocultaba de su vista. No quería admitir mi amor.
  Gabriella cada día estaba más rara, un día se pasó todo el día acostada sin hacer nada, cuando habitualmente salía y se perdía hasta el día siguiente. Pero varias noches después se vistió con un impresionante vestido oscuro, corto y escotado, se maquillo y un chaval, un tal Mark, la recogió en su coche. No volvió hasta dos días más tarde.
  Llegó otra carta de Alma, contándome que nuestro padre no mejoraba. Estaba preocupada.

  Atardecer de Nueva York, me asomé a la ventana para vislumbrar las millones de personas que circulaban como autómatas por las calles; los coches pitar desesperados y a los lejos, el sol bajar poco a poco hacia su lecho de estrellas.
  Estoy vestida con un jersey de hombre viejo de color gris claro gastado y unos vaqueros claros. Cada vez hace más frío, hoy hace fresco.Mi pelo cae en rebeldes rizos rubios por mi espalda, quizás debería de cortármelo un poco.
  Quiero saber algo de Odei, quiero que me llame, escuchar su voz.
  Gabriella está en su dormitorio. Últimamente consume más cigarrillos de lo normal.

  Varios minutos después llaman a la puerta. Me giro y me dirijo hasta ella.
  En el umbral esta un hombre bastante joven, unos veintitantos años, muy alto, de pelo castaño claro y unos bonitos ojos color miel. Lleva un traje muy elegante de color azul oscuro y una corbata de un tono más claro.
  -¿Sí?
  -Buenas tardes. ¿Vive aquí Gabriella Montes?
  -Claro. De parte de...
  -Soy Eduardo Lara.
  -Entra.-el joven sonrió agradecido y cerró la puerta tras si y me siguió hasta la habitación de Gabriella. Toque la puerta y abrí. Ella estaba tirada en la cama con su mascota a su lado y un cigarrillo en una de las manos. Llevaba un camisón cortito de color azul y su cabello ondulado y rojo, recogido en una coleta.-Oye, Gabri.-ella me dirigió la mirada.-Te busca un tal Eduardo Lara. ¿Sales o le digo que entre?-Creo que se hubiera desmayado ahí mismo. Se puso blanca y no respondió enseguida.


  Gabriella.
  ¿Qué hacía ese aquí?
  -Dile que pase, Estrella.
  -Sí.-ella abrió un poco más la puerta para dejar paso a aquel apuesto hombre.
  Eduardo.
  -Hola.-saludo tímidamente. Estrella se excusó y cerró la puerta en silencio.
  -¿Qué tal?-respondí fríamente. Él ante mi tono bajó la mirada y se quedó ahí delante mía sin decir nada.-Bueno, ¿qué haces aquí? Habla.
  -Tenía que verte. Nos despedimos demasiado rápido y de malas maneras.-respondió él y se acercó a la cama. Yo me incorporé un poco de la cama y apague el cigarrillo en el cenicero que había sobre la mesita.
  -¿Y qué? Tú tienes a Noe, ¿no?-respondí burlona. Acaricie a Canela para disimular que estaba temblando.
  -Te he estado llamando varias veces. Te enviado millones de mensajes. No me has contestado a ninguno y a la llamada solo dijistes "Adiós" y me colgaste. ¿Esas son formas?
  -Creo que tú no eres el indicado para decirme lo que son las formas con las que hay que tratar a las personas, ¿verdad?-le taladré con la mirada y él la bajo.
  -Te echo de menos, ¿por qué no me crees?-se acercó hasta poder sentarse en la cama. Me miró como tantas veces en mi casa, con una sonrisa tímida y la alegría llegaba a sus ojos de manera sincera. Su mano agarró mi mentón suavemente y me rozó sus labios con los míos. Cerré los ojos y me agarré de su cuello.Sentí su sonrisa de nuevo y yo sin cerrar los ojos, lo besé, esta vez con más ansia. Su lengua jugó con la mía y nuestras manos agarraban la ropa deseando arrancarla para dejar paso a la piel.
  Pero Noe volvió a mi mente y aparté el rostro, me deshice de su camisa y me separé de él.
  -No puedo, le estas siendo infiel.
  -Te quiero a ti.
  -Haberlo pensado antes.-él intentó acercarse a mi, pero me cubrí con una holgada chaqueta marrón clara y con mi inseparable paquete de cigarrillos y mi mechero violeta con flores blancas salí de esa habitación.-Te puedes quedar aquí a dormir si no tienes otro sitio.
  -Gracias.-contestó con una voz triste.

4 comentarios:

  1. Estas chicas han llegado a N.Y. pisando bastante fuerte. Por el momento, ambas tienen unas relaciones amorosas bastante complicadas. Creía que Gabriella no eran de las que caían en la trampa del amor jaja
    Y Estrella es tonta ¬¬ Soy yo y me acerco a Odei sin separarme de él. Y que pase lo que tenga que pasar.
    Ya veremos cómo avanza todo esto. El tal Eduardo este parece que tiene ganas de guerra xD

    Un besazoooo :)

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  2. Parece que Estrella no es la única que está en un lío amoroso del que no sabe salir... Gabriella también ha caído! jeje xDD Pero... ¿en qué están pensando Odei y el tal Eduardo? Bueno, el último en aparecer creo que no me ha caído mal! jajaja Pero... nunca se sabe! xDD
    Espero al próximo :)
    Un besaazo!

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  3. Con que nos saldra ahora la inocente Gabriella? no importa la chica mola >.< y Estrella :L no parece pasarla bien

    besos preciosa F.F

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  4. Joder, Gabriella también tiene tela. Las dos amigas con el sentimiento de amor atragantado en la garganta. Vaya, vaya, vaya... ¿Así que Eduardo? Hum... Yo creo que Estrella debería volver a hablar seriamente con Odei, no pueden dejar las cosas así T_T XD

    ¡¡Un besote muy fuerte!!

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