Vuelo nocturno.

martes, 29 de mayo de 2012

Recuerdos, más recuerdos... (capítulo 13)

   Gabriella
  Cuando Estrella dijo que ya era hora de levantarse y comenzar un nuevo día, yo opté por quedarme en la cama toda la mañana o, hasta que Eduardo saliera de casa. Ella salió de la habitación y pude oír como le decía a Eduardo que yo estaba enferma y que era mejor no molestarme, luego me trajo el desayuno en una bandeja de plástico.
  Más tarde cuando yo estaba enfrascada o eso me hacia creer en un libro de francés, Estrella hacia los deberes en la salita y Canela parecía también haberme abandonado; se oyó un portazo. Imaginé a Eduardo con una cara de resignación y de rabia saliendo de la casa, no era muy difícil, yo también la tenía. Suspiré y me levanté de la cama, aún llevaba el camisón azul, y salí del dormitorio para chocarme, como tanta veces en mi vida, con Eduardo. En su mano llevaba una taza de humeante líquido y al moverse tan fuerte por el choque varias gotas cayeron en mi escote que dejaba ver mi camisón.
   -Lo siento.-las mejillas de él se tiñeron de rojo al notar donde habían caído las gotas oscuras. Él soltó la taza en el suelo y se sacó de su pantalón de pijama un pañuelo de papel y se dispuso a secarme cuando, pensándolo mejor, él agachó su cabeza y rozo con la punta de su lengua cada una de las gotas que parecían esperar ese momento embarazoso.
  Cuando iba por la penúltima, me aparté y sin una palabra entré en la cocina a prepararme un café. Lo necesitaba. Allí, mientras observaba los giros que daba la taza en el microondas, sentí como Eduardo se acercaba poco a poco donde yo estaba, una de sus manos apartaron el pelo que cubría parte de mi espalda desnuda y noté sus labios recorrer mi piel. Me estaba recorriendo por todo mi cuerpo escalofríos intensos. Sus manos se instalaron en mi cadera, su boca, (¡bendita boca!) en mi cuello y su cuerpo se estaba colocando en cada una de mis curvas. Sentí como su respiración se entre cortaba junto a la mía y cerré los ojos. No debía de hacer esto pero quería besarlo o mejor, que me poseyera ahí en esa encimera. Y pareciendo oír ese pensamiento, él me dio la vuelta y me alzó con facilidad y me dejo sentada sobre la fría encimera blanca con manchitas negras, vamos de mármol, (¿por qué cuando estoy con él mis pensamientos son tan lentos?), me besó y comenzó un juego de lenguas, sus manos habían apartado la tela azul y mi ropa interior.

  -Joder para, yo...
  -¿Qué te dije aquel día que llevábamos dos meses?-había parado y sus ojos miel no se despegaban de los míos.
  Recuerdos, más recuerdos...
  -Que me querías...
  -¿Y recuerdas la vez que fuimos a veranear a la playa y te socorrí porque te habías enganchado?
  -Sí.
  Recuerdos, más recuerdos...
  -¿Lo recuerdas todo eso? ¿Recuerdas el alivio que sentí al sentirte de nuevo en el agua?-él me abrazó.-Te quiero. Eres especial para mi, ¿sabes?
  -Pero Noe...
  -Ella solo me quiere ahora. Pronto tendrá amantes y nos divorciaremos. Solo me he casado por mi hermana.-apartó la mirada.-Te echo de menos, Gabri.-sorprendentemente tenía la voz ronca como si estuviera a punto de llorar.
  Lo abracé y lo besé.
  -¿Sabes...? Yo también te quiero.-y dejé que siguiera besándome y en un rato el ya no tenía los pantalones de pijama y el bajo de mi camisón, lo tenía arremangado y mis tirantes sueltos.

  Estrella.

 En aquella ciudad era muy fácil perderse, entre tanta multitud y calles... Hasta que al final en las calles donde vivían la gente más rica de la ciudad encontré la mansión donde mi padre, vivía.
  Con una mochila y vestida con una leve camiseta roja y unos pantalones vaqueros atravesé el jardín verde y donde varios arbustos vivían bordeando la fachada del edificio, y toqué al timbre. Casi al instante abrió una mujer que parecía que había estado apunto de salir cuando había llamado yo. Era guapa parecida a una modelo, tenía el pelo rubio y oscuro adornado con tirabuzones, los ojos eran verdes y enmarcados en una espesa capa de rímel, un lunar adornaba sobre su labio inferior. Llevaba un vestido ajustado verde que parecía muy caro y en su mano un enorme bolso de cuero. Era una mujer acostumbrada a ser rica.
  -¿Quién es?-la voz de Odei  interrumpió a ambas la inspección que nos hacíamos mutuamente. Al instante, me puse nerviosa, él apartó con suavidad a la mujer y me miró sorprendido.
  -Ah, hola.-saludó seriamente.-¿Deseas algo?
  -¿Podemos hablar?-me estaba pasando por el forro las normas de educación, como por ejemplo saludar.
  -Claro, pasa.
  -¿Nos presentas?-por primera vez habló aquella mujer rica. Odei nos miró alternativamente, y al final suspiró y asintió.
  -Esta es Estrella una alumna de alemán-dejó pasar otro suspiro y continuó.-Esta es Catalie mi prometida.
  Me quedé en blanco, sentí levemente como aquella mujer se acercaba a mi y como su perfume caro me envolvía por completo para darme dos besos.
  -¿Tu... tu prometida?-susurré. Ellos parecieron no darse cuenta y se despidieron con un leve beso y Catalie con su enorme esplendor se fue.
  Odei me miró.
  -Bueno, ¿pasamos al salón?
  -Claro.-conseguí responder. Llegamos a la gran sala donde él se sentó en uno de los sillones y señaló el que tenía justo al lado para que hiciera lo mismo, al hacerlo dejé la mochila en el suelo.-He venido porque quería recuperarte,-dije tras un silencio.-No como padre, sino como amante. Pero veo que ya te has buscado a otra.
  "Pero también he venido para enseñarte lo que dejaste atrás, cuando nos abandonaste."-de la mochila saqué un enorme álbum y se lo tendí.
  Odei lo cogió y lo abrió. Había una foto en la que había dos bebés recién nacidos uno al lado del otro tendidos en una cama. Bajo ella Alma había escrito: 17 de junio del 14. Ángel y Alma. Un para siempre.
El hombre me miró sorprendido.

  -Ellos son...-susurró mientras pasaba la página. Había dos fotos. La primera era uno de los bebés era acunado por una niña rubísima. Estrella y Ángel. 19 de junio del 14. La segunda una mujer de larguísmo pelo oscuro y ojos grisáceos tomaba a dos bebés, uno en cada brazo, ella estaba sentada en una silla junto a una ventana. Yo con Alma y Ángel. 1 de julio del 14.-Son hijos míos, ¿verdad?
  -Sí. Después de que te fueras Alma se dio cuenta que estaba embarazada, dio a luz mellizos y los llamó Alma y Ángel. Ellos han crecido con la idea de que su padre a muerto, ¿lo sabes?
  -No lo sabía.-susurró. Él acarició la foto en la que los bebés ya con mechones oscuros de pelo se peleaban por un juguete.-Alma y Ángel. Son buenos nombre.-me miró de nuevo.-Lo siento.
  -Ahora, quiero que dejes un momento el álbum y que me escuches.-Odei dejó las fotos en su regazo y dejó las manos sobre la cubierta.-Quiero que sepas que te amo, creo que no importa nuestra diferencia de edad, nuestros respectivos lazos familiares aunque cercanos... lo que la sociedad imponga no importa nada, ni nadie le interesa.-suspiré y cerré los ojos.-¿Qué me dices?
  -Estrella.-abrí los ojos y lo miré.-Me voy a casar con Catalie para olvidar lo que siento por ti, porque es una equivocación y...
  -¿Cómo que es una equivocación?-no le dejé terminar.-¿Los sentimientos que siento hacia ti son un error? ¿Qué mi corazón cuando late tan deprisa cuando estoy cerca de ti es tontería?
  -Somos familia y punto.-me cortó. Me miró seriamente.-Por eso quiero que nos comportemos como padre e hija...
  -Claro si quieres jugamos a la pelota o vamos a comer juntos en el McDonald, si claro, con Catalie. Y si quieres la llamo mamá. ¿Qué te parece?-me estaba tocando bastante la moral.-¿Sabes qué? He venido aquí para perder el tiempo, ya tienes a tu Catalie, fóllatela a tu gusto. Es verdad, ¿te casas porque es rubia? ¿A qué si? Quieres una mujer idéntica a mi madre, no lo recordaba.-recogí la mochila.-Chao.-me fui, por segunda vez, corriendo como si escapara.

  Él no vio las lágrimas que caían al darle la espalda.

  Estrella.

  Las dos amaban a personas que, como dictaba la sociedad, eran imposibles. Una amaba a su padre y la otra al marido de su madre.
  Pero creo que el amor, simplemente es amar a una persona, y no es fijarte ni en su sexo, en su belleza, en su color de pelo ni ojos, si es rico o pobre... Ni siquiera hacer caso de la sociedad porque... algunas veces la lógica lo dicta el amor.




4 comentarios:

  1. Sin duda, ha sido un capítulo lleno de sentimientos y pasión. Pasión por decir lo que se siente y por querer demostrarlo. El amor no atiende a razones ni a nada, esta historia plasma muy bien cómo se debe sentir.
    La escena de Eduardo y Gabriella me ha gustado mucho. Pese a que él está con su madre por simple prioridad de principios, quiere a Gabriella. Y por suerte ha encontrado el momento de decírselo.
    Luego, Odei se ha comportado como un verdadero capullo con Estrella. Después de cómo estuvo con ella, ahora le salta con que tienen que comportarse como padre e hija. ¡Muy mal! xD

    Nuestras historias son muy parecidas, pero contamos cosas que se ven mal totalmente diferentes. Me gusta jaja Damos lecciones de moral a la sociedad. Amor es amor y punto.


    Un besito muy fuerte :)

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  2. ¿Cuantas veces he dicho que Odei no vale nada? Un montonono ¿Cierto? pero es la verdad, lo odio por ser como es, por su presente, por su pasado y por su futuro, no se como sera pero ya de por si le odio.

    Gabriella... Ella si parece irle un poco mejor, me encanta por ella, solo que Estrella no llegue justo en la faena.

    Me gusto eso que escribistes al final :) porque la logica la dicta el amor, siempre pense que el amor ni tenia logica, a veces lo hago, pero justo ahora pienso que ella forma su propia logica


    Besos grandisimos amo tu novela es tan emocionante

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  3. Madre mía, me ha impactado lo directa que ha sido Estrella, con lo de que quería recuperarle como amante O.O son tremendos los líos de esa familia, pero cada vez esta más y más interesante ^^, y la parte de Gabri también, así que espero leerte pronto pronto :) jeje Muchos beeeesos!

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  4. Joder, vaya capitulazo. Gabriella es un poco dura de roer, pero con Eduardo todo parece tan sencillo. Cualquiera nos enamoraríamos de Eduardo, los recuerdos con él parecían los más bonitos del mundo.
    No sé qué pensar acerca de Odei y Estrella. Creo que Odei está siendo muy egoísta, con sigo mismo y con Estrella. El amor es lo más bonito del mundo, y tienes razón "Pero creo que el amor, simplemente es amar a una persona, y no es fijarte ni en su sexo, en su belleza, en su color de pelo ni ojos, si es rico o pobre... Ni siquiera hacer caso de la sociedad porque... algunas veces la lógica lo dicta el amor." Es todo cierto. Jodidamente cierto, pero no todo el mundo lo ve de esta manera (por desgracia)

    ¡¡Un besazo!!

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