Vuelo nocturno.

sábado, 2 de junio de 2012

España (capítulo 14)

  Estrella.

  Cuando llegué al piso todo estaba en silencio, la salita estaba un poco desordenada con libros tirados en el suelo y tazas de café vacías por todo el suelo. Me dirigí directamente hacia mi cuarto, solté la mochila y me metí en la cama. Lo único que tenía ganas en ese momento era de llorar.

  Varias horas después o eso creía, se oye un desagradable ruido desde mi mochila. Gruño antes de coger el móvil que trina como un poseso y contesto.
  -¿Hola?
  -Soy Alma. ¿Estrella?-al oír su voz, de nuevo me entró ganas de llorar, pero en vez de eso simulé una voz tranquila.
  -Sí. ¿Qué tal?
  -Estrella, cariño. Tienes que volver a España.-la voz de Alma era pastosa y triste.
  -¿Qué ha ocurrido?
  -Nuestro padre ha muerto.-en el otro lado, ella suspiró.-Estaba mal, se quejaba de que le dolía el corazón y que le pesaba la mente. Y hoy en el hospital murió, los médicos no pudieron hacer nada. Creo que él quería morir.
  -Dios.-no sabía que sentir. Era mi padre, pero como si no lo fuera, nunca habíamos hablado más de unos cuarenta segundos seguidos y siempre era de temas banales. Nunca conocí bien a aquel hombre tan tosco y melancólico.-¿Cuándo es el funeral?
  -En menos de una semana.
  -De acuerdo. Haré lo que sea por ir. Te llamaré en cuanto llegue.
  -Vale. Cariño ¿estás bien?
  -Claro, pero estoy cansada. No te preocupes, Al.
  -Vale. Pequeña, vuelve pronto, ¿si?
  -Claro.
  -Bueno, un beso. Te quiero.
  -Adiós, Al. Besos a Amy y a Ángel.

  ¿Dónde podía encontrar ahora un vuelo barato y en menos de una semana? En ningún sitio. Para estas fechas, ya no habrá ninguno así. Y mis fondos universitarios era de una pobre estudiante.
  -¿En qué piensas?-la voz de Gabriella me sobresaltó e hizo que el bolígrafo que estaba mordisqueando distraídamente se me cayera al suelo, al instante la figura de Canela me lo arrebató y salió huyendo con él.
  -En... nada.
  -Como que no te conozco.
  -¿Por qué no te vas con Eduardo Lara y me dejas en paz?-refunfuñé.
  -A ti te pasa algo. Además Eduardo está dormido, déjalo. Mejor te molesto a ti.-me guiñó el ojo y sonrió como solía hacer.-Venga, que somo amigas, cuéntame.
  -Que no tengo ni un solo duro para ir a España en una semana, ¿qué me dices?
  -¿Solo eso? Vaya, pensaba que era algo más serio.
  -Gabriella, mi padre ha muerto.-ella se quedó atónita.
  -¿Odei? ¿Cómo?
  -No, mi padre, osea el padre de Alma.
  -Dios, con razón quieres ir a España pero...
  -¿Qué pasa aquí?-Eduardo había salido de la habitación en pantalón de chándal pero sin camiseta, enseñaba su abdomilas bien trabajados.
  -Que Estrella no tiene suficiente money, para ir al funeral de su padre en España.
  -Lo siento por lo de tu padre.-Eduardo me miró, lo que más me gustaba de ese chico es que era sencillo y sincero. De repente su semblante se iluminó.-Tengo una idea.
  -Soy toda oídos.
  -Bien, el lunes de la semana que viene tengo que volver yo a España porque se supone que tengo volver a mi despacho para ordenar mis cosas y comenzar a trabajar para la otra semana. Pues bien yo te doi mi vuelo y me puedo quedar un poco más con Gabri y Noe me mandará otro vuelo y calmará a mis clientes. ¿Qué te parece?
  -¿No te importa dejarme el vuelo?
  -Claro que no. Es más, mejor.-sonrió sinceramente y me dio una palmadita en la mano. Y tomó el rostro de Gabriella y le estampó un beso. Yo suspiré.
  Qué envidia.

  Odei.

  La vida es una sucesión de experiencias que te cambian por completo.

  El álbum de fotos aún descansaba en mi regazo desde que Estrella se había marchado. Había contemplado las fotos una en una, grabando todos los detalles en mi mente. La experiencia de padre solo la había sentido cuando Estrella tenía cinco años y no paraba de jugar con ella. Me encantaba hacerla reír e incluso comencé a aprender a hacerle los dulces que le gustaban.
   No era propio de mi ponerme a llorar por unas simples fotos, sin embargo esta vez iba a ser diferente, varias lágrimas cayeron y desaparecieron en el tejido de mi camisa.
   Lo más parecido de "crear una familia" había sido cuando había ido a parar en la casa de Alma y ella se había convertido en mi único apoyo. Me arrepentí de ser tan desgraciado con la gente: mis padres habrían estado buscándome por todos los lados después de que desapareciera, quizás ya me dieran por muerto; Alma se habría sentido fatal cuando desaparecí así sin más solo dejando tras mi el colgante de oro que había hecho exclusivamente para mi hija. Estrella seguramente después de saber que yo era su padre quizás le hubiera gustado que estuviera en su vida comportarme como un padre... y etcétera etcétera...
  Al pensar en el sujetador claro de Estrella cayendo suavemente de su cuerpo blanco, su gemido y su ojos azules clavados en mi, hicieron que me sintiera culpable.

  Era demasiado tarde para pensar en ella como si fuera una hija.

  Tres días después.

  Estrella.

  Al anochecer comprobé por enésima vez que todo lo que me quería llevar estaba dentro de la pequeña maleta marrón que, normalmente Gabri, la utilizaba para llevar sus cosméticos. No hace falta decir que tenía desde la marca más cutre hasta la más cara.
  Cuando estaba a punto de acostarme en la cama y comenzar a llorar, Gabriella entró en mi dormitorio y me sonrió como si se estuviera disculpando.
  -¿Te molesto?
  -No. Pasa.-en una de sus manos llevaba un vestido negro.
  -Te traigo esto para el funeral.-me tendió el vestido.
  -Ya sabía yo que se me olvidaba algo. Muchas gracias. 
  A solas, después de que Gabriella se fuera, examiné con detención el vestido que me había dado ella. Me esperaba de todo de ella: un vestido con demasiado escote, o demasiado corto o de casi transparente gasa negra, un vestido que dejaba ver algo de zonas poco aconsejables de enseñar y menos en un funeral...
Pero el vestido era uno de los más normalitos que hubiera imaginado jamás: era de tirantes, ceñido menos en el bajo que era suelto y hasta las rodillas, no tenía mucho escote. Perfecto.

  El vuelo era por la mañana, Eduardo, Gabriella y yo fuimos en el coche de él, un deportivo rojo, hacia el aeropuerto donde meses atrás el señor Black nos había rescatado de unos ansiosos taxistas. Sonreí al recordar tal recuerdo. Gabriella parecía también pensar en lo mismo porque rió a carcajadas al ver a un pobre chico rodeado de taxistas. Al final lo rescató Eduardo.
  La despedida, como todas, fueron asquerosas y tristes. Gabriella me sonrió y abrazó con fuerza. Eduardo me dio dos besos y me dio las gracias por no haberme echado de casa en cuanto lo vi. Los dos trataban de que sonriera cada instante, pero en realidad no lo hacia porque me salía del alma, simplemente porque creía que debía hacerlo por... ¿por qué?... En fin. Pero ese esfuerzo me cansaba y en mi interior agradecí que ellos se fueron y me dejaron sola al entrar en el avión, porque dejé de sonreír y pude dejar la cabeza posada hacia atrás en el asiento de aquel avión.

  España.

  De nuevo en casa, o por lo menos casi en casa. Los olores familiares de mi calle me dan ganas de sonreír, sin embargo no tengo suficientes fuerza, además tengo que guardarlas cuando me toque fingir delante de Alma. Subo por las escaleras del piso que me traen tantos recuerdos y subo hacia mi portal.
  -¿Quién es?-es la voz de Amy.
  -Soy Estrella. Anda abre.-el semblante sorprendido de la niña me hace casi reír.-¿Ni siquieras me abrazas?-la niña negó con la cabeza y sonriendo, me arrebata la pequeña maleta de mi mano.-Ey, que no tiene nada que te interese.
  -¿No has traído a Minie?
  -La verdad es que no.-la niña me mira y deja caer la maleta.
  -Mamá no está.
  -¿Y Ángel?
  -Con mamá.
  -¿A dónde fueron?
  -Se me ha olvidado...-la verdad es que estaba más arisca que de costumbre. Ella miraba mis bolsillos donde guardaba mi cartera con gesto avaricioso y... entonces me dirigió una mirada que conocía muy bien.
  Era una mirada desafiante y chulesca... igualita que la de Odei.
  -¿Cuánto quieres?
  -Unos diez euros no me vendrían mal la verdad, pero bueno...-Entonces la puerta se abrió y entró Alma y mi hermano.
  -¡Estrella! ¿Por qué no avisaste de que volvías hoy?
  -Lo siento... no quería gastar mucho dinero en la llamada, ya sabes todo el rollo este de que la llamada desde diferentes países es cara y...-mentira. Gabriella me había ofrecido su móvil para que la llamase pero en ese momento no sentía ánimos para hablar con nadie.
  -Amy, ¿qué estabas haciendo aquí?-Alma miró a la niña con enfado.-Creo que a esta hora tienes clases particulares.
  -Ya va...-la niña recogió la mochila sobre la mesa donde comían y tras echarme una mirada se colgó la mochila en el hombro y se fue.
  -Esta niña, tan rebelde no se donde lo ha sacado la verdad. Será del instituto, que tenéis un ambiente...-dijo Alma. Sonriéndome, tristemente como solía hacer, me abrazó y se metió en la cocina tras un: Voy a hacer café.
  Ángel me cogió la mano y me miró cariñosamente.
  De nuevo, ¡zas!, recordé dos cuerpos desnudos, uno abrazado al otro, él acariciándome el pelo, su mirada trasmitía cariño y dulzura.
  -¿Qué te pasa?-dijo él preocupado. Sin quererlo se me había quedado una mueca un poco desagradable.
  -Nada, que me he acordado de que tengo que ir al servicio, ya voy, ¿sí?
  -Claro.-él se soltó de mi mano y tras un abrazo se apresuró a ayudar a su madre.

  ¿Es que los dos hermanos tenía que heredar lo bueno y malo de su padre?



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Bien menos mal que pude al menos meterme para publicar uno nuevo antes de desayunar y ponerme a estudiar.. tengo unas ganas de verano.. dioos :) un beso F.F.



 
  

  

3 comentarios:

  1. N capítulo o me esperaba para nada la muerte del padre O.o Ves mi Eduardo qué mono es. Pon un Eduardo en tu vida ^^ Jo, vale, a mí me daría un poco de pena que se hubiera muerto. Es una vida ¿no?. Espero que EStrella no se esté mucho tiempo en ESpaña, que Odei se nos quedará solito, porque Catalie no es una buena compañía ¬¬
    Bueno, has dejado calentito el capítulo O_o Te dejaré estudiar un ratico, pero ten en cuenta que tu lectora Aria se aburre si nadie escribe XDDDD

    ¡¡Besos!!

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  2. Me ha pillado por sorpresa la muerte del padre de Estrella, vaya, pobre Alma... T.T
    Me encanta Eduardo :) pero... ¿a quién no? xDDD
    Y pobre Estrella... ve a Odei hasta en la sopa! xDDD Si de verdad no se considera un padre, que se comporte de una vez como un amante/novio/lo que quiera normal, y se deje de Catelie, caramba! XDDDDDD Es q no me ha caído nada bien esa mujer... jajaja xD
    Espero leerte prooonto :)
    Un besotee!

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  3. Pobre hombre :(
    pobre Alma, nunca he visto que halla sonreido y no sea de manera triste despues de la muerte de Lune y Angel. Odei me deja sin cuidado se merece irse en llanto por todas esas personas que lastimo y por las que aun lastima. Amy me dejo extrañada que niña tan... como decirlo, Mmmm activa; Angel :3 el es un amor, me recordo al primero y de nuevo me dio tristesa
    excelente capitulo exitos en tus examenes

    Besos

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