Vuelo nocturno.

lunes, 22 de octubre de 2012

Capítulo5.

 Nos casamos el día en el que el otoño hizo su máxima representación. Llovió a cántaros, un viento gigantesco llenó de hojas la entrada de la iglesia y a Viola se le escapó el velo blanco. Nadie estaba de humor de festejar la boda sobre todo el señor Bruce que me dio la enhorabuena con un gesto serio y triste.
 Más tarde en casa de mi ya esposa, esta fue a cambiarse de vestido (y de antifaz), su primo había venido a cenar también, y yo me ausenté un momento también a cambiarme. Cuando volví al  comedor, mi esposa ni el señor Bruce estaban sentados. Fui en busca de Viola en la salita, y allí estaban de pie junto a una enredadera, Bruce agarraba con fuerza las muñecas de su prima y ella miraba hacia el suelo con el antifaz blanco húmedo por las lágrimas.
 Cuando me vieron él soltó las muñecas de ella y ella me miró.
 -Angelo, ya voy. Estaba hablando con mi primo.
 -Ya...-no sabía que soltar ahora.-Señor Bruce, ¿podría salir de la sala de mi esposa e irse a cenar?, tengo que hablar con ella.-No contestó pero se marchó y mientras que se iba agarré del rostro de Viola suavemente y besé su frente.
 -¿Te estaba haciendo daño?
 -Oh, no...-me miró.-Me había caído eso es todo, me voy a cambiar.-en efecto, aún tenía el vestido de novia. Yo me retiré al comedor con el fin de vigilar a Bruce.

 Después de cenar Viola y yo nos encaminamos en mi coche de caballos hacia mi casa, el nuevo hogar de ella.
 La ayudé a bajar cuando llegamos y nos fuimos directamente al dormitorio donde ella se desvistió y de uno de las numerosas maletas sacó un camisón de seda blanca que se puso mientras yo la observaba sonriendo.
 -¿Cuando te quitarás el antifaz delante de mi?
 -Angelo, no me preguntes eso. Te lo pido.
 -Ahora soy tu esposo. No me digas lo que tengo que preguntarte.-Me levanté y le cogí las manos.-Dime, ¿te disgusta haberte casado conmigo? ¿Por qué tienes miedo de enseñarme tus ojos? Tengo derecho.
 -No es que tengas derecho o no. Son mis ojos. Es mi problema. Por favor...-de repente parecía débil.
 La dejé sobre la cama y me desnudé delante de ella. Luego le quité su camisón y retiré las sábanas y nos tapé con ellas. Ella se dejaba hacer.
 -Pero, ¿dejarás que te posea no? ¿O  eso tampoco tengo tanto derecho como tu primo?-susurré con rabia.
 Agarré su piel con furia que la hizo gemir de dolor, mordí su cuello y la  penetré con fuerza para hacerla daño. Para castigarla por no enseñarme sus ojos. Estaba celoso porque sabía perfectamente que su primo la amaba y él sabía cómo eran esos ojos que se ocultaba en los antifaces.

 Ella no gritó ni gimió más esa noche. Pero lo peor de todo... es que aceptaba cada dolor en silencio.

 Diez de la mañana, una de mis criadas hace que abra los ojos cuando esta se dispone a abrir las cortinas de mi dormitorio.
 -Buenos días, mi señor.
 A mi lado está Viola que contempla el techo de mi dormitorio con parsimonia. No muestra ningún sentimiento en su rostro.
 De repente viene a mi cabeza los recuerdos de la noche anterior y me hace tener remordimientos. Me acerco hacia ella, acariciando suavemente el contorno de su mandíbula.
 -Buenos días, Viola.-ella me observa a través de ese antifaz tristemente.-Lo siento por lo de anoche.
 -Lo sé, que lo sientes. Pero no es suficiente.-contestó. Se levantó, desnuda, de la cama. Pude ver restos de sangre oscuro pegado a su entrepierna.-Voy a lavarme y más tarde me vestiré.
 -Yo también me lavaré. Te esperaré abajo en el comedor.-ella asintió y se cubrió con una bata de lino blanco antes de llamar a una de mis criadas a que le preparasen el baño. Yo también hice lo propio.
 Relajado en la bañera mientras el criado me frotaba el cabello con champú y otra sirvienta me preparaba las toallas y mi ropa, pensé en como me había comportado ayer por la noche, era repugnante. Me sentía triste y por otro lado culpaba a Viola por no quejarse. Suspiré y di finalizado mi baño.
 Cuando bajé al comedor ella ya estaba allí.
 Llevaba un vestido amarillo de cuello largo y de mangas largas. Una joya roja adornaba el cuello de tela roja. Su antifaz era redondeado y de un color parecido al vestido. Sus cabellos estaban recogidos en un moño alto adornado con cintas del mismo color que el vestido.
 Ella comía sin ganas una de las tostadas que el criado le había dejado en su mesa. Miraba tristemente el entorno y finalmente me dirigió a mi su mirada.
 La amaba eso estaba claro.
 Le sonreí culpablemente.
 Ella apartó la mirada sin saber que yo ya había visto su solitaria lágrima cayendo de su ojo derecho. Fue la única señal de la tempestad que parecía caer sobre nosotros.

3 comentarios:

  1. Oh... Eso me huele a que sera una desgracia, una total desgracia para ambos. ¿Sera otro amor de ella? ¿Sera su primo? Me dejastes con mucha mas curiosidad y ganas de leer mas :(

    muchos Besos Funny, Me esta encantando muchisimo tu historia

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  2. No me ha gustado nada lo que ha hecho Ángelo. Se sentía celoso, y tal, pero...No sé, aquella manera >.< Lo que me fastidiaba es su actitud, que aunque sabía que la estaba haciendo mucho daño solo la quería ver mostrar una mueca de dolor, o es lo que me ha parecido...
    Esto de su primo no me gusta nada, hay algo que no encaja T_T Tantos misterios... XDDD ¡Resuelve algo, madre mía! Me va a dar algo JAJAJAJAJ ;)

    Qué triste el final :/ Espero que todo se solucione, o no, que si no no hay historia XD

    ¡¡Un Besazo!! :D

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  3. Algo me dice que de aquí vas a sacar algo más que dolor. La pena de Viola se debe a muchas más cosas a parte del metrimonio con Angelo, pero algo se me escapa... el problema de sus ojos también me inquieta, me sigue inquietando mucho. Pero tengo ese presentimiento de que al final entre Viola y Angelo se pueden arreglar las cosas.
    Estoy romanticona hoy, no puedo hacerle nada jajaja
    Voy a por el siguiente cap.

    Un besitooo :)

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