Vuelo nocturno.

viernes, 17 de mayo de 2013

Capitulo 2

   Noche del sábado.

   -¿Vamos entonces a la fiesta de esta noche?
   -¿A los pijitos?-le pregunté a Meli.
   -Supongo.
   Meli siempre respondía con "supongo", nunca  decía  si o claro.
   -Hoy me apetece más ir a Mordor.   
   -Todos estos sábados hemos estado allí. Cambiemos un poquito de ambiente.
   -Pero es que el ambiente que hay allí es de música asquerosamente comercial.
   -Venga Anastasia. Quiero bailar.
   La miré y sonrei.
   -De acuerdo. Pero el sábado que viene a Mordor.
   -Vale.  

   Tras una larga caminata con los tacones altos, llegamos a la discoteca más grande del pueblo. Habría que subrayar que la más grande del pueblo.
   Un cuadrado de siete metros cada lado, paredes moradas oscuras, con una barra bar en un lado y la pista de baile, no era precisamente grande. Pero para ser una discoteca de pueblo estaba bien.
   Ya estaba bastante lleno cuando llegamos. Algunas chicas se acercaron para darnos los típicos dos besos en cada mejilla y a recomendarnos bebidas. Yo sonreí y me acerqué a la barra para pedir un ron cola a un feo y bajito camarero. Este con una sonrisa me sirvió además un chupito de tequila.
   -Invita la casa.
   Sorprendida tome el vasito con el limón y me lo tragué después de haberme dado un elegante lametón de sal. Chupe el jugo del limón y sentí como el ardiente líquido pasaba por mi esófago y llegar a mi estómago.
   -¿Te tomaste el primer chupito de la noche sin mi?-Meli parecía enojada y le expliqué la situación.-Camarero, yo soy más guapa que ella, ¿me sirve gratis un tequila?-Alcé la ceja hacia mi amiga y ella mi guiñó el ojo.
   -El jefe invitó a la chica.-señaló el camarero y se dispuso a secar vasos.
   Meli me miró sorprendida pero rápidamente mudó de expresión y me sonrió.
   -¿Hay algo que deba saber?
   -Nada, Anastasia. Pero te ha salido un bombón de pretendiente.
   Reí divertida de las palabras de mi amiga y le di un pequeño sorbo a mi copa.
  
   El DJ de esa noche pusó los temas que yo aborrecía pero bailé como nadie y la gente nos miraba divertidas cada vez que Meli empezaba a bailar de manera sensual rozando nuestros cuerpos.
   Al final me senté rendida en unos de los pocos taburetes que aun quedaba sin ocupar y me quité los tacones y miré la hora en el teléfono móvil de Meli. Las cuatro y media. Era hora de ir a casa.
   -Meli, Meli...-fui tras ella que andaba dando eses por toda la sala causando risas y quejas de los demás.
   Y en uno de los choques con la gente me di de bruces contra una espalda ancha y con olor a perfume caro.
   -Perdona.-grité.
   Ojos azules oscuros.
   -No importa.
   -Hasta luego.-me fui casi corriendo y agarré la muñeca de Meli y la saqué casi a rastras de la discoteca.

   Ojos azules oscuros.
  
   Desperté de nuevo con dolor de cabeza y me prometí: Más cerveza y menos mezcla de mierda.
   Cogí unas mallas de la mesa y una camiseta de los Rolling Stone y me di una ducha rápida.
   Con el pelo mojado bajé a desayunar donde estaba mi padre preparando el desayuno.
   -Aquí la princesa,-dijo con tono burlón echándole un vistazo al reloj de pared.-Las doce, vaya hora de abrir los ojos jovencita.
   Bla bla bla... Cada día me regañaban más o esa era mi sensación y lo que hacía era dejar mi mente vagar entre pensamientos mientras mis ojos se enfocaban a la frente de mi padre.
   -¿Me escuchaste?
   -No lo volveré a hacer más.-dije como una cantinela que se repetía a menudo.

   Mi familia se componía además de padre, madre, hija mayor y hermano pequeño; de una hermana fantasma.
   Cuando tenía casi un año yo misma ahogué sin darme cuenta a mi hermana melliza.
   Yo había nacido más grande y más pesada que ella, mi melliza era delgaducha apenas si pesaba dos kilos y medio. Al nacer había estado en una incubadora y luego durante los primeros meses vigilada permanentemente por mis padres. Dormiamos la siesta juntas cuando yo le tapé el rostro.  Ella murió lentamente. Mis padres me dijeron que grité cuando mi hermana expiró.
   Casi metí a estos en un lío. La polícia estuvo investigando incluso se me separó de ellos durante un tiempo mientras sospechaban de ellos. Finalmente la policía los dejó en paz y les fui devuelta.

   Solo se que se llamaba Alma.

   Nunca me culparon de ese accidente pero siempre he notado un resentimiento cada vez que ellos han ido a visitarla en el cementerio del pueblo. Tras la visita hay algo en la mirada que me echan que no me gusta nada.
   Pero bueno, mi madre tras un largo periodo de casi cuatro años de depresión quedó felizmente embarazada y después de dar a luz tuvo mucho cuidado de no dejarme acercar al bebé hasta que cumplí seis años y medio. Quizás por eso no me llevo bien con Sam, ya que nunca pude acunarlo y me conoció tarde.

   Esa mañana me dio por pensar en que hariamos Alma y yo si yo no me hubiera movido en aquella siesta de verano.

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Me he fijado que en mis historias siemre mato al mellizo. u.u

3 comentarios:

  1. Vaya, eso sí que ha sido una sorpresa. Anastasia es una asesina en potencia jajaja Y has conseguido intrigarme con ese hombre de ojos azules... oscuros o claros, me encantan los ojos azules.

    No te preocupes por matar siempre al mellizo o melliza. Tómalo como una seña de tu personalidad para escribir. En mis historias, casi siempre aparece alguien mirando por la ventana y tomando café jajaja

    Un besazo!

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  2. Muy buen cap, a ver qué pasa ahora? Imagina mi cara cuando he leído lo de la melliza O.O Y el chico de ojos azules?
    Sube un nuevo cap pronto! Sin presión, eh! xD

    Besitos :)

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  3. Wow, ¡escribes genial! He llegado hasta aquí saltando de blog en blog, pero vamos, que me apunto, quiero ver como sigue la historia ;)

    ¡Un saludo!

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